Caracas, 19.02.2011 / Luis G. García
Aguas contaminadas provenientes de embalses en distintos puntos del país, podrían estar consumiendo un alto porcentaje de venezolanos, de acuerdo con estudios recientes de investigadores de la Universidad de Carabobo (UC) y Universidad Central de Venezuela (UCV), conocidas en el Colegio de Ingenieros de Venezuela (CVI).
Será este un tema que podrá ser conocido con mayores detalles en la serie de foros Pensar en Venezuela, que realiza el CVI, en su sede de Los Caobos, el jueves 10 de marzo, a las 4 de la tarde, para el cual se anuncia un abordaje amplio sobre las condiciones de las aguas destinadas al consumo humano en Venezuela..
De acuerdo con los mencionados estudios realizados por científicos de las citadas universidades, son precarias las condiciones de potabilidad del líquido que llega a los hogares de venezolanos por los diversos acueductos del país.
Como adelanto de la problemática, se sostiene que unas de las regiones más afectadas por las condiciones de las aguas es la que conforman los estados Carabobo, Cojedes, Aragua y parte de Guárico, y que alberga a alrededor de tres millones de personas, como consecuencia del desvío de las aguas del río Cabriales, altamente contaminado, hacia el embalse Pao-Cachinche, el cual sirve a la población.
Asimismo, los estudios revelan que la planta de tratamiento “Alejandro Zuloaga”, integrante junto
con el embalse del Sistema Regional del Centro, ha sido rebasada en su capacidad potabilizadora en virtud de que las aguas que recibe contienen una gran cantidad de materia orgánica, una alta concentración de metales pesados sumamente tóxicos.
Tal situación se estaría extendiendo a otros embalses, como el de Camatagua, que alimenta al sistema Tuy y que sirve de agua a la región conformada por el Distrito Capital y estado Miranda, e igualmente a la presa de La Mariposa, cuya excesiva sedimentación -afecta no solo la cantidad sino también la calidad del agua que consumen los caraqueños. De acuerdo con los resultados de dicho informe, la población posiblemente sometida al consumo de agua contaminada podría alcanzar a los 20 millones de habitantes.