Amazonia: cronología de una extinción anunciada

Los recientes acontecimientos suscitados en la amazonia peruana, junto con lo que reportan los medios de comunicación social sobre maltrato a nativos de otras conglomerados que habitan la extensa región  y  la devastadora acción de quienes arrasan con sus recursos, deben constituir motivo de alarma mundial para situar el problema entre los grandes temas globales y tratar con carácter de urgencia.

 

Como es conocido, la cuenca del río Amazonas, que abarca una superficie total de 6.000.000 de kilómetros cuadrados, constituye la selva tropical más extensa del mundo, considerada el pulmón vegetal de la humanidad, y se encuentra repartida entre nueve países suramericanos, de los cuales Brasil y Perú poseen la mayor extensión. Le siguen: Bolívia, Colombia, Ecuador, Guyana, Argentina, Venezuela y la Guayana francesa. Se estima una población asentada en el Amazonia de 10 millones de habitantes.

La selva amazónica es un ecosistema denso y podría decirse que impenetrable, donde la abundancia de precipitaciones, la humedad ambiental y el calor favorecen el crecimiento de una vegetación exuberante que, vista desde lo alto, se presenta como una superficie homogénea  a lo largo de la mayor parte de su extensión, sin otra interrupción que los cursos fluviales, los lagos y las zonas pantanosas.

Su incomparable diversidad biológica la ha convertido en el laboratorio natural más apetecido del mundo. De sus especies vegetales se han nutrido cientos de industrias que a lo largo de muchos años han acudido en búsqueda de las materias primas milagrosas para el tratamiento y prevención de todo tipo de enfermedades. De su rica fauna las pieles para alfombrar las más suntuosas mansiones y abrigos. De las entrañas de sus tierras, los minerales preciosos y estratégicos. Incluso sus suelos son objeto de una extracción practicada por científicos que los consideran los más ricos del planeta y de un gran potencial para transformar áreas áridas en tierras fértiles.

Sin embargo, no se ha tratado sólo de un aprovechamiento que en contados casos se le pudiera calificar de racional, sino de una explotación brutal que a lo largo de muchos años ha arrasado con miles de hectáreas de árboles para destinarlos a la fabricación de viviendas, muebles y todo lo que es posible construir con madera. Sus depredadores antrópicos, han envenenado con mercurio y otras sustancias mortíferas gran parte de los mil ríos que caen en su cuenca desde los distintos países que la integran, con el propósito de extraer su oro y sus diamantes.

Igualmente, la progresiva venta de sus espacios, algunas veces con la complicidad de gobernantes y otras en asociaciones realmente vergonzosas de los gobiernos, han permitido que la agricultura y especialmente la ganadería avancen hacia las profundidades de la selva con su ritmo devastador, despojando a sus verdaderos guardabosques, los indígenas, de las tierras que secularmente han protegido y aprovechado como sólo los aborígenes han demostrado hacerlo. Estiman los expertos que desde el año 2000 se han talado más de 155.000 kilómetros cuadrados de selva en Brasil y que cada año se pierden cerca de 1,8 millones de hectáreas de selva.   

Cronología de una devastadora carrera

Durante los últimos años, nuestro seguimiento informativo sobre el devastador proceso que sufre la Amazonia, puede ser demostrado en los siguientes hechos:

  • En abril de 2008 se anuncia en Río de Janeiro el propósito del gobierno brasileño de dar inicio a la construcción de tres grandes carreteras a través de 885 kilómetros de la selva amazónica, entre Porto Velho, estado de Riobndonia, y Manaos, capital del Amazonas. El proyecto, aplazado por casi cuadro décadas, desde que se iniciaron los primeros movimientos de tierra, levantó la natural polvareda en la opinión pública de ese país.
  • El 17 de mayo de 2008 anuncia la Agencia France Press (AFP) que, desgastada por batallas contra lobbies empresariales y miembros del propio gobierno, la porfiada defensora de la Amazonia, Marina Silva, ministra del Ambiente, renunció a su cargo.
  • 29 de octubre de 2008, Medios de prensa brasileña informan desde Río de Janeiro que la Amazonía brasileña perdió cerca de 587 kilómetros cuadrados de bosques en septiembre pasado, un área inferior tanto a la del mismo mes de 2007 (604 kilómetros cuadrados) como a la de agosto de este año (756 kilómetros cuadrados), según datos divulgados hoy por el Gobierno.   Agrega la información que la devastación mensual de la mayor selva tropical del mundo es medida con base en imágenes de satélite por el estatal Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales (INPE), organismo que aclara que el tamaño puede variar.
  • El 18 de febrero de 2009, en un informe del Pnuma dado a conocer en Ciudad de México, se advierte que la reducción de la vegetación en la Amazonia es de 17%, “un territorio que casi alcanza la dimensión de Venezuela o dos tercios de Perú”.
  • 25 de febrero de 2009, anuncia  la agencia EFE, en Quito, Ecuador, que la tubería del oleoducto de crudo pesado, ubicado a la altura de su kilómetro 128, sufrió una rotura que produjo un derrame de unos 14 mil barriles de petróleo, a causa de un movimiento telúrico.
  •  Marzo de 2009, el informe GEO Amazonia, elaborado por 150 investigadores convocados por el Pnuma y por la Organización del Tratado  de Cooperación Amazónica (OTCA), advierte que en la actualidad se deforestan en la Amazonia, el equivalente a 10 campos de fútbol por minuto. Entre las amenazas, mencionan: los asentamientos  mineros insostenibles, ubicados en las cabecertas de agua de la cuenca; los inmensos “mares” de agrocombustibles; la contaminación producto de la elaboración de pasta básica de cocaína; los campos petroleros y muchos desastres ambientales más. “La agricultura migratoria y la ganadería han generado una deforestación acumulada en la Amazonía de 857.666 kilómetros cuadrados hasta 2005, lo que equivale al 94 por ciento del territorio venezolano”, reveló el informe.
  • En mayo de 2009 tuvo lugar en Sao Paulo, Brasil, un debate en lo que se denominó la Cumbre del Etanol, donde se planteó la disyuntiva sobre lo que se consideraría más apropiado para el planeta: ¿Preservar los bosques o crear un combustible que no dañe el ambiente?. El presidente Luda da Silva defendió su conocida posición, señalando que el etanol es un combustible barato que reduce en 90 por ciento los gases de invernadero. Fue destacada la actuación del ex presidente estadounidense, Bill Clinton, quien puso énfasis al afirmar que si se utiliza el etanol brasileño para reducir las emisiones de gas, se podría empeorar el problema de la deforestación en Brasil.
  • Desde principios de este mes y como consecuencia de un proceso que venía gestándose desde abril del año en curso, la opinión pública internacional fue sacudida con el anuncio de los sangrientos acontecimiento en la amazonía peruana, donde alrededor de 50 etnias indígenas se enfrentaron a piquetes policiales, en protesta contra decretos del Gobierno y la Ley de Recursos Hídricos que, consideran, vulneran sus derechos tanto por su impacto sobre el ambiente como por la falta de consulta para su promulgación, en violación de las obligaciones internacionales del Perú contenidas en el Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales.
  • En junio de 2009, la organización no gubernamental Instituto del Hombre y del Medio Ambiente (Imazon) denunció que 86 por ciento de los crímenes ambientales contra la Amazonia brasileña permanece impune. Según se señala en el informe, pese a que 42 por ciento de la Amazonía se encuentra legalmente protegida, por ser reserva ambiental, reserva indígena o unidad de conservación, del año 200 al 2008 se devastaron cerca de 22.500 km2, producido por la tala ilegal de bosques y por la expansión de las áreas agrícolas y pecuarias en zonas selváticas. Y agrega que la impunidad en que quedan los crímenes ambiéntales contra l selva más grande del mundo obedece principalmente a que organismos responsables de las investigaciones demoran su actuación.

Una gestión de paños tibios





Organismos como el programa de las Naciones para el medio Ambiente –Pnuma-, han dado cuenta de acciones aisladas ejercidas por gobiernos de algunos países integrantes de la cuenca Amazónica, con el apoyo de instituciones que han asumido acciones concretas a favor de la región. Entre ellos los siguientes:

  • En junio de 2005 se anuncia, desde Salvador de Bahía, Nairobi, la creación de un proyecto dirigido a ayudar a la cuenca del Amazona y a sus habitantes a conservar y administrar mejor las aguas, bosques, flora y fauna silvestres de la región. Se identificarían los puntos rojos, los hábitats y ecosistemas dañados que cubran la administración de la cuenca y contaría con la participación de todos los países que la comparten, coordinado por la Organización de Estados Americanos (OEA), con el Tratado de Cooperación del Amazonas como entidad regional. El proyecto tendría una duración de dos años y un financiamiento de poco menos de 1,5 millones de dólares.
  • En marzo de 2006 se anuncia la ley aprobada por el gobierno brasileño que deja en manos del Estado la titularidad de la tierra y lo faculta para ceder la explotación privada de las mismas, mediante licitación pública, de los 5 millones de km cuadrados que corresponden al Brasil. La ley fue condenada por algunas organizaciones ambientalistas, pero defendida por Greenpeace.
  • En junio de 2006, el ministro de ambiente colombiano, Juan Lozano,anunció la donación de 1, 8 millones de euros por parte de Finlandia, para la protección y recuperación de la región  amazónica que le corresponde.
  • En junio de 2006, el gobierno de Brasil anunció la creación de nuevas áreas protegidas en la región amazónica, dentro de un plan de trabajo emprendido en 2002 en colaboración con el Banco Mundial (BM), el Banco de Desarrollo Alemán (KFW), el Fondo de Diversidad Biológica Brasileño (FUNBIO) y la ONG World Wild Life (WWF), para proteger la selva. Se trataba de crear un sistema con cerca de 80 áreas protegidas para el año 2010, en el que fue considerada una de las iniciativas ambientales más ambiciosas a nivel mundial. En el plan se planteó la protección de un área de selva tropical equivalente a una porción territorial mayor que el estado de California, en Estados Unidos.
  • En diciembre de 2006, el gobierno colombiano anunció la donación de 3 millones  365 dólares por parte de la Fundación Gordon y Betty Moore, para la consolidación de proyectos de consolidación de seis áreas protegidas comprendidas en la región amazónica.
  • En julio de 2007 se llevó a cabo en la ciudad de Guayamerín, Bolívia, el Primer Foro Amazónico Identidad Desarrollo Macroregional, donde se planteó la problemática y visión de la Amazonia boliviana, región dramáticamente olvidada y postergada. Uno de los ejes temáticos fue la identidad local y la situación de los pueblos indígenas, que representan la mayor diversidad étnico-cultura del país, y dentro de este horizonte, la crítica realidad de los grupos originarios más vulnerables, algunos muy amenazados por fuertes procesos de aculturación y violación de sus derechos humanos, otros en peligro de extinción física y algunos en situación de aislamiento. 
  • El 6 de abril de 2008 AFP reporta desde Río de Janeiro la Declaración de Manaos, en la que los pueblos de las selvas tropicales de países de América Latina, Africa y Asia acordaron las bases de una alianza para hacerse escuchar en las conversaciones sobre cambios climáticos. Ratificada por Brasil, Ecuador, Colombia, Costa Rica, Guyana, Guayana Francesa, Paraguay, Nicaragua, Venezuela, Surinam y Panamá, así como miembros de las delegaciones de Africa y Asia, la Declaración de Manaos permitirá a los pueblos tradicionales y de las selvas –que ayudan a proteger millones de hectáreas de selva virgen bajo los trópicos- unirse para obtener compensaciones financiera; basados sobre los futuros mecanismos de reducción de emisiones de gas de efecto invernadero provenientes de las deforestaciones y de la degradación forestal, que deberán ser creados por la Convención del Clima de las Naciones Unidas.
  • En abril de 2008, el cacique indígena brasileño Almir Suruí,  líder de una comunidad amazónica, lanza en Londres una página del buscador de Internet Google, que acompaña en tiempo real la deforestación en la Amazonia. Suruí fue escogido por Google, por ser “uno de los 35 personajes que pueden ser considerados como héroes en la defensa del ambiente y los derechos humanos”
  • Tierramérica anuncia el 10 de marzo de 2008 en Río de Janeiro que los bancos, tanto públicos como privados de Brasil, tendrán que aplicar desde el 1 de julio del mismo año, criterios ambientales en la concesión de créditos para actividades rurales en la Amazonia.
  • El 8 de mayo de 2008, el presidente Luis Inácio Lula da Silva, anunció su plan para el desarrollo sostenido de la Amazonia y defendió a tribus de indios del norte brasileño que se encontraban en pie de lucha contra empresarios arroceros que se negabana abandonar sus plantaciones, incluidas dentro del área de reserva Saposa Serra do Sol, que el gobierno ha prerservado para las étnias que lo habitan.  El plan contemplaba la generación de empleos, reducción de abismos sociales, el fomento de actividades económicas con cuidado del ambiente y el uso sostenible de los recursos naturales, con preservación de los ecosistemas. Como parte del plan fue anunciada la ampliación de la llamada beca Forestal Familiar, pagada para ayudar a preservar los bosques y vigente desde un año atrás, y con lo cual se aspiraba aumentar a 4 mil el número de familias incorporadas al programa.
  • El 16 de setiembre de 2008, el primer ministro de Noruega, Jeans Stoltenberg, anunció en Brasilia la donación de 20 millones de dólares para el Fondo Amazonia de preservación de la selva sudamericana, que administra Brasil.

 

Gilberto Carreño/Círculo Ambiental
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