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La historia del coco está tan entrelazada con la historia de los navegantes, que Kenneth M. Olsen, biólogo especializado en evolución vegetal, de la Universidad de Washington en San Luis, no esperaba encontrar una estructura geográfica clara con respecto a la genética del coco, cuando él y sus colegas se dispusieron a examinar el ADN de más de 1.300 cocos de todo el mundo.
Era fácil suponer que ya no se percibiría ningún origen específico, debido a lo muy homogenizado que el coco se ha vuelto por causa del transporte de sus variedades de un sitio a otro por los marineros a lo largo de la historia.
Sin embargo, la investigación ha conducido a una sorpresa: Resulta que existen dos poblaciones claramente diferenciadas de cocos, un hallazgo que sugiere que el coco fue cultivado inicialmente en dos lugares distintos, uno en la Cuenca del Pacífico y el otro en la del Índico. Lo que es más, la genética del coco también preserva un registro de las rutas comerciales prehistóricas y de la colonización de América.
Todo parece apuntar a que en el Pacífico el coco se cultivó por primera vez en las islas del sudeste asiático, incluyendo las Filipinas, Malasia, e Indonesia, y quizás también el continente. En el Océano Índico, el centro de cultivo más probable fue la periferia sur de la India, incluyendo a Sri Lanka.