Caracas, 7.11.2010 / Saúl Godoy Gómez
El proveerse de agua por medio de la lluvia es una práctica casi prehistórica, sobre todo en lugares donde el agua potable escasea y es obligatorio recoger de manera eficiente la poca o mucha lluvia que cae durante el invierno.
Los romanos desarrollaron técnicas complejas en la captura del agua de lluvia y su posterior almacenamiento para complementar las demandas de los acueductos, ruinas de estos colectores y acueductos todavía puede verse en el levante y costas del mediterráneo.
Pero fue sobre todo en islas que no disponen de fuentes de agua fresca, donde el agua de lluvia se convirtió en elemento vital para la sobrevivencia del humano, un ejemplo claro es Gibraltar, durante siglos se fue construyendo uno de los sistemas más complejos para el aprovechamiento del agua de lluvia del que se tenga registros.
En Venezuela es práctica común en nuestro medio rural recoger el agua que nos cae de los cielos, tiene la ventaja de que prácticamente no necesita filtración ni otro proceso de purificación, por lo general es usada para el consumo inmediato ya que no se usan técnicas de almacenamiento para grandes volúmenes, solo el agua que es usada para los animales se recoge en lagunas construidas para tales propósitos.
Se trata de una práctica y una tecnología que ha avanzado con la civilización, hoy en día existen sociedades, compañías, fundaciones y programas científicos de avanzada, que han hecho de recoger el agua de lluvia no solo un arte, sino una fuente confiable y económica de obtener agua potable para poblaciones que no tienen otra manera de obtener este importante recurso.
En la internet podemos encontrar publicitadas conferencias y simposios internacionales sobre el tema, lugares donde se reúnen los expertos para discutir sobre estándares, sistemas, materiales y adelantos. En Chile se están desarrollando sistemas para atrapar agua de la niebla en las montañas por medio de unas telas especiales, a medida que el agua fresca se convierte en un problema en el mundo, el agua de lluvia se transforma en una solución y hasta en un negocio.
Ya ciudades como Austin, Texas, promueven dentro de sus planes de desarrollo sustentable, unos
programas de construcción de casas "verdes" o amigables con el ambiente, donde el agua de lluvia juega un papel importante, la casa se convierte en un eficiente colector y debajo de sus sótanos y jardines hay tanques de depósito, o el agua es redirigida por medio de un acueducto a enormes tanques comunitarios.
Este tipo de casas ha desarrollado nuevos diseños y tecnologías para techos y superficies como patios y balcones, de igual manera se han desarrollado nuevos diseños para edificios y grandes construcciones con estadios y aeropuertos que con el agua de lluvia se hacen autónomos del abastecimiento del vital líquido.
El agua de lluvia tiene varias ventajas: puede usarse como agua potable con un mínimo de tratamiento, se trata de un agua suave o blanda, al contrarío de las aguas que provienen de pozos profundos y que contienen una alta carga de minerales y por lo tanto requieren de un tratamiento más costoso para el consumo humano. Se pueden aprovechar los inviernos en varias regiones del mundo para recoger el agua y que después puede usarse para la agricultura o la industria.
La tecnología que se requiere es muy flexible, desde la más simple como poner un barril debajo del alero del techo de una casa, hasta un complejo sistema de colectores, multitanques, bombas y equipos de bombeo para usos intensivos.
El costo de las instalaciones y equipos no supera a los de un pozo profundo, siendo el mayor gasto en ambos sistemas, el de almacenamiento del agua de los cuales existen una gran variedad de formas, capacidades, materiales y ubicación.
El avance en materiales para los tanques da una amplia selección entre los de metal, concreto, fibra de vidrio, plásticos o membranas sintéticas que recubren un hueco en la tierra.
El riego por goteo y otros métodos de ahorro de agua hacen posible aprovechar al máximo una lluvia para fines agrícolas, pero es sin duda en áreas desérticas, donde se puede apreciar el valor de cada gota de agua durante un chubasco.
Los costos operativos del sistema son mínimos y como ya hemos recalcado, en el tratamiento del agua hay una buena reducción de costos, aunque hay zonas urbanas con mucha contaminación atmosférica y que hacen inviable proyectos de esta naturaleza.
Dependiendo de la pluviosidad de la zona un buen sistema debería recoger, durante el invierno, suficiente agua para varios meses, de hecho, los embalses y reservorios de agua de las principales ciudades del mundo se sustentan en gran medida del agua de lluvia para renovar sus existencias del vital líquido.-
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