Caracas, 5/07/2009
Tradicionalmente conocido como la Cueva del Guácharo, constituye el primer Monumento Natural decretado en el país, en julio de 1949. El nombre le fue asignado en honor al sabio Alejandro de Humboldt ( Friedrich Heinrich Alexander von Humboldt), quien durante su travesía por tierras venezolanas tuvo la oportunidad de explorar la caverna, cuyas características más resaltantes describe en su obra Viaje a las Regiones Equinocciales del Nuevo Continente.
"Lo que mayor celebridad da al valle de Caripe, después de la extraordinaria frescura del clima, es la gran cueva o caverna del Guácharo. En un país amante de lo maravilloso, una caverna en donde nace un río y que está habitada por miles de aves nocturnas, cuya grasa se emplea en las Misiones para aderezar sus alimentos es objeto inagotable de charlas y discusiones", escribió Humboldt en la relación de sus viajes al Nuevo Mundo por espacio de cinco años, iniciados en Cumaná el 16 de julio de 1799, y los cuales se prolongaron en territorio venezolano por año y medio.
Ubicado en la región nororiental, del estado Monagas, y con una extensión de 181 hectáreas, encontramos esta caverna de excepcional belleza y de singulares atributos físicos y biológicos, considerado como uno de los más imponentes e importantes monumentos naturales de Venezuela.
Desde el momento de la descripción de la Cueva del Guácharo por parte de Humboldt en su
obra, se ha constituido en centro de gran atractivo para investigadores científicos y visitantes que acuden para estudiar sus características y admirar esta maravilla geológica, espeleológica y biológica.
Su gran valor como monumento excepcional de la naturaleza que merece ser conocido y apreciado le viene, no sólo de sus grandes dimensiones y sus espectaculares y bellas formaciones cristalinas que las fuerzas del tiempo y de los elementos han moldeado y expresado en finas y maravillosas "esculturas", sino también por la presencia de una peculiar y típica avifauna, la de los pájaros guácharos (steatornis caripensis) aves de hábitos nocturnos que han hecho de la cueva su hábitat exclusivo.
El guácharo, como elemento vivo más conspicuo, dinámico y activo del ecosistema cavernícola, ha llegado a tener una numerosa población, a pesar de las perturbaciones que, a través del tiempo, sufrió su hábitat interior y exterior por continuas interferencias humanas, a pesar de que muchas de las estructuras interesantes (estalactitas, estalagmitas, pilares y columnas) formadas por el travertino de la cueva han sido mutiladas desde hace años por cazadores de recuerdos o bárbaros comunes, aún se pueden observar muchas formas originales de notable belleza.
El 15 de julio de 1949, el Ejecutivo Nacional, mediante Decreto N. º 180, declaró a la Cueva del Guácharo: "Monumento Natural Alejandro de Humboldt", con el que además de rendir homenaje al sabio viajero que divulgó por primera vez en el mundo las características peculiares de esta cueva, se persigue enfrentar los crecientes riesgos ambientales y los daños que se venían ocasionando a los recursos naturales de la zona, debido a la irracional ocupación y la explotación de la tierra.
El Monumento Natural Alejandro de Humboldt puede considerarse como el más excepcional de todas las áreas y lugares que en Venezuela han sido incluidas en esta categoría, según lo señala el decreto de creación del Monumento.
La cueva ocupa destacado rango entre las cavernas más bellas y completas del mundo y ha sido reconocida a nivel internacional como el Santuario Mundial por excelencia del ave que la habita.
La ubicación exacta de la cuenca se encuentra entre las siguientes coordenadas geográficas: 10º 11´ 59'' y 10º 09´ 49'' de latitud Norte y los meridianos 63º 34´ 542 y 63º 31´ 38'' de Longitud Oeste. La altitud es de 1.066 m. en el vestíbulo de entrada a la caverna.