El 16 de septiembre se celebra el Día Mundial para la preservación de la capa de ozono, fecha instituida en 1995 por Naciones Unidas con el objetivo de sensibilizar a la opinión pública sobre el agotamiento de esta zona de la estratósfera terrestre que absorbe cerca del 97 por ciento de la radiación ultravioleta emanada del sol.

Pese que fue descubierta, tanto su existencia como su importancia desde el año 1913, fue en 1985 cuando se adoptó en Viena el primer convenio para su protección, tras largas luchas del naciente movimiento ambientalista mundial que incluyó a venezolanos como Erick Quiroga, quien propuso dedicar un día del año para resaltar la importancia de su conservación. Dos años más tarde, un 16 de septiembre de 1987, el Asamblea General de las Naciones Unidas , firmó en Canadá el famoso protocolo de Montreal, y en 1995 decidió acoger el 16 de septiembre de cada año para celebrar el Día Internacional para la Preservación de la Capa de Ozono.

Como principales responsables de la destrucción de la capa de ozono, u ozonofesra, son señaladoss los compuestos clorofluorocarbonados (CFCs) y otros gases agresivos con el ozono, cuya disminución ha logrado ser reducida, constituyendo este hecho un indicador optimista de la respuesta mundial en torno a los resultados de convenios internacionales sobre el ambiente. La producción de los gases dañinos para la capa de ozono –según estudiosos del tema- ha podido ser reducida hasta en un 80 por ciento, con expectativas de que pudiera ser total para el año 2010.

Según señalan expertos en la materia, los efectos beneficiosos no serán inmediatos, pero sí se tiene idea de lo que se evitarán: 19 millones de casos de cáncer de piel, 150 millones de casos de cataratas y muchos billones en pérdidas en la pesca y la agricultura desde ahora hasta el año 2060. Y, a más largo plazo, la posible desaparición de la vida en el planeta.

 

 

 

   
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