Día Mundial del Ambiente: 37 años de inconformidad

Caracas, 3.06.2010 / Gilberto Carreño / Círculo Ambiental
Bajo el lema "Muchas especies. Un Planeta. Un Futuro", la humanidad conmemora este sábado 5 de junio el Día Mundial del Ambiente, instituido por el programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) desde junio de 1973, con el propósito de promover la sensibilización de todos quienes pueblan la Tierra sobre las amenazas que se ciernen sobre el planeta y de la necesidad de reducir e impedir su acelerada devastación.

Podría asegurarse que en gran medida el PNUMA ha logrado los objetivos que se planteó en aquel momento, traducido en el gigantesco movimiento ambientalista que se ha conformado a nivel mundial desde entonces, y la convocatoria permanente de los grandes eventos en los cuales se plantean tanto problemas como soluciones a los problemas ambientales más apremiantes --Conferencia de Estocolmo, 1987, sobre capa de ozono; Cumbre de la Tierra, 1992, problemas ambientales diversos; Protocolo de Kioto,1987, sobre cambio climático; Cumbre del Milenio en Nueva York, 2000, sobre problemas ambientales y sociales y muchos otros que le han seguido--; sin embargo, no podemos a estas alturas sentirnos conformes con los logros alcanzados hasta ahora.

No podemos sentirnos conformes, porque por encima del nivel de conciencia alcanzado por la humanidad y quienes la representan en cada país, las grandes corporaciones empresariales siguen imponiendo, por encima de los propios gobiernos, sus intereses particulares; en esa carrera productiva de bienes de consumo iniciada desde los años 50 con un proceso de industrialización sustentada en combustibles sucios, que han transformado el cielo azul que nos prestó la naturaleza en esa capa negruzca que altera el clima global.

No podemos sentirnos conformes al observar a los presidentes de las grandes naciones industrializadas, responsables de las mayores emisiones de gases de efecto invernadero y clorofluorocarnonados que debilitan la capa de ozono, actuar con la hipocresía con la que lo hacen ante los representantes del resto de los países del mundo, imponiendo condiciones acomodaticias a sus propios intereses económicos y en detrimento del ambiente global.

No podemos sentirnos conformes con la actuación de nuestros propios dirigentes gubernamentales que, aparentemente actuando con los ojos vendados o ignorantes del cúmulo de manifestaciones depredadoras del ambiente, han sido incapaces de ofrecer las alternativas tecnológicas a disposición de todo el mundo, para enfrentar problemas tan elementales como la reducción de los desechos sólidos y líquidos que contaminan nuestro suelos, subsuelos, cuerpos de agua y atmósfera.

No podemos sentirnos conformes con esa dirigencia regional que a nivel de las alcaldías, han sido incapaces de llevar hasta sus conglomerados programas tan simples como los de gestión socioambiental comunitaria; que les permitan contribuir con la reducción de los desechos sólidos, mediante prácticas tan extendidas en el mundo civilizado como las del reciclaje; que le garanticen una vegetación sana, con la aplicación de procedimientos fitosanitarios sencillos que mantengan a raya las enfermedades y malezas que la afectan; o, entre muchas otras, la implantación de sistemas de prevención de incendios de vegetación o de guardería ambiental que prevenga de las intervenciones ilegales de áreas verdes e invasiones.

No podemos sentirnos conformes, con una representación parlamentaria que no termina de ver luz en el camino, porque no acude e incluso desatiende a la opinión de los verdaderos expertos, a la hora de diseñar las normativas ambientales para solucionar problemas tan acuciantes como el del manejo de los residuos y desecho sólidos. En el caso de Venezuela, nuestra Asamblea Nacional tiene casi lista su aprobación un instrumento realmente divorciado de la realidad en esta área, donde se privilegian los inapropiadamente llamados rellenos sanitarios y se desconocen las tecnologías y procedimientos ambientales que se abren paso en el mundo para el adecuado manejo de los reiduos y desechos sólidos.

No podemos tampoco sentirnos satisfechos con el nivel de respuesta de nuestros conciudadanos que, pese a proclamarse ambientalistas, no están dispuestos a renunciar a la alegre actitud despilfarradora de los recursos energéticos; al acentuado consumismo que los lleva a desprenderse de los bienes, sin tratar de repararlos y reutilizarlos; al inconciente despilfarro del agua, sin tomar en cuenta que para centenares de miles de venezolano se encuentran impedidos del acceso a este recurso; a la permisiva actitud de quienes admiten en su entorno la deforestación y el exterminio de la fauna silvestre que los pueblan, y a tantas otras conductas que nos convierten en sepultureros de la calidad de vida en nuestras sociedades.

No estamos conformes y por eso no celebramos el Día Mundial del Ambiente, pero tampoco guardaremos ni un minuto de silencio ante tanta indolencia.

Gilberto Carreño
Editor Círculo Ambiental
Tlfs. 58212-418.8437 / 8335466
Fax. 58212-9853145
Cel.0414-4873374
e-mail: circuloambiental@gmail.com
gilcar@circuloambiental.net
http://www.circuloambiental.net
http://twitter.com/CIRCULOAMBIENTE
Facebook: Círculo Ambiental
http://www.linkedin.com/in/circuloambiental

 

 

 

 

   
Calentamiento Global