Nativo del Mediterráneo, el espárrago es un tallo joven y tierno de la esparraguera, planta herbácea de la familia de las Liliáceas que alcanza hasta metro y medio de altura. Su origen se sitúa, específicamente, entre los ríos Tigris y Eúfrates, y su consumo por egipcios y griegos que además lo utilizaban como ofrenda para sus dioses; pero fue en la época del imperio romano cuando se popularizó por sus cualidades organolépticas (sabor, olor, textura y color) y sus propiedades terapéuticas.
En la actualidad se produce en regiones templadas de todo el mundo y, gracias a que se cultiva en invernadero, está disponible durante todo el año. Entre sus principales productores se mencionan: Italia, Francia y Alemania, y se presenta en dos variedades: blanco y verde.
El espárrago blanco, el más conocido, crece bajo tierra, por lo que al no recibir la luz solar no desarrolla la clorofila. El espárrago verde, también llamado espárrago negro, amargo o triguero, crece en contacto con la luz del sol.
Dietético
Gracias a sus propiedades diuréticas, los espárragos son incluidos en casi todas las dietas para adelgazar, dada su composición química, ya que cada 100 gramos de este vegetal aporta un contenido grasoso de apenas 0,17 g; así como: 23 calorías; 2,28 g de proteínas; 4,54 g de hidratos de carbono, de los cuales 2,10 g corresponden a fibra; 21 mg de calcio; 0,46 mg de zinc; 13,20 mg de vitamina C; 583 IU de vitamina A y 1,17 mg de niacina.
Sus propiedades diuréticas son atribuidas a que los espárragos contienen sustancias como la inulina y saponósidos, que actúan directamente sobre el riñón, ayudando a la eliminación de toxinas y exceso de líquidos.
Otras propiedades importantes del espárrago mencionadas para adelgazar son: la depurativa, por su contenido en fibra, lo cual provoca un aumento en la motilidad intestinal; mejora y aumenta el metabolismo digestivo; y constituye un poderoso antioxidante gracias a su aporte en vitaminas C y E, además de zinc.
Igualmente se le atribuye al espárrago la propiedad de conllevar a una disminución en la tensión arterial, por lo cual es muy útil en el tratamiento dietético para la hipertensión arterial; e incluso propiedades rejuvenecedoras, gracias a sus aportes en ácido fólico, vitamina imprescindible para la formación de nuevas células y renovación de los glóbulos rojos en la sangre; así como la metionina, aminoácido necesario para mantener la salud de las uñas, piel y cabello
Es necesario aclarar, que el espárrago contiene purinas, por lo que no son nada recomendables para personas con ácido úrico elevado, gota o problemas renales, ya que pueden agravar los síntomas de estas dolencias. A pesar de todo es un alimento del que podemos disfrutar todos a cualquier edad, pues es muy digestivo y se asimila muy rápidamente. Cualquier duda, además, es necesario consultarlo con el médico.
¿Anticancerígeno?
Un artículo extraído de Internet, y cuyo origen se atribuye a la revista Noticias sobre el Cáncer (diciembre 1979) titulado “Espárragos para el cáncer”, cita varios casos de curas de cáncer expuestos por un bioquímico, basados en un trabajo de investigación que según el autor (desconocido) realizó junto con una persona que nombra como Richard R Vensal, D.D.S. (http://www.visionchamanica.com/alimentacion_sana/Esparragos.htm).
El relato que estimamos interesante y que dejamos para la consideración de nuestros lectores, es el siguiente:
“Soy bioquímico y me especialicé en la relación entre la dieta y la salud por 50 años. Hace varios años supe del descubrimiento de Richard R. Vensal , D.D.S. que los espárragos pueden curar el cáncer. Desde entonces trabajé con él en este proyecto y hemos acumulado un buen número de casos favorables.
Estos son algunos ejemplos:
Caso No. 1
Un hombre con la desesperante enfermedad de Hodgkins (cáncer de las glándulas linfáticas), al año de empezar con la terapia de los espárragos sus médicos no podían detectar ninguna señal de cáncer y había vuelto a practicar ejercicios extenuantes.
Caso No. 2
Un exitoso comerciante de 68 años sufría de cáncer de la vejiga desde hacía 16 años. Después de años de tratamientos médicos que incluían radiación sin obtener ninguna mejoría, optó por los espárragos. En 3 meses los exámenes revelaron que el tumor de la vejiga había desaparecido y los riñones estaban normales.
Caso No. 3
Un hombre tenía cáncer en el pulmón. El 5 de marzo del 1971 lo operaron y encontraron cáncer de pulmón tan propagado que no era operable. El cirujano lo cerró y declaró el caso incurable. El 5 de abril el paciente supo de la terapia de espárragos e inmediatamente la asumió. En agosto los rayos X revelaron que todos los signos de cáncer habían desaparecido. Está de vuelta en su rutina comercial. (Comparable con testimonios de cáncer de pulmón curados o mejorados gracias al aceite de lino y la ricota con la dieta de la Dra. Johanna Budwig).
Caso No. 4
Una mujer que por años tuvo problemas de cáncer de piel. Finalmente había desarrollado diferentes cánceres de piel diagnosticados como avanzados por un especialista. A los 3 meses de empezar con los espárragos dijo el especialista de piel que no tenía ninguna lesión cutánea. La mujer informó que la terapia de los espárragos también le había curado una enfermedad de los riñones que tenía desde 1949. Había tenido 10 operaciones para sacarle cálculos en el riñón, recibía del gobierno pagos por incapacidad a causa de su estado terminal inoperable. Ella reconocía enteramente que la cura se la debía a los espárragos.
El estudio "Los elementos de materia médica", editado en 1854 por un profesor de la Universidad de Pensilvania declara que los espárragos se utilizaban como un remedio popular para los cálculos del riñón. Este profesor en 1739 se refirió a experimentos sobre el poder de los espárragos para disolver cálculos.
Hay muchos otros casos, pero el establecimiento medico interfiere en que obtengamos los registros. Por lo tanto hago un llamado a los lectores para divulgar estas buenas noticias y ayudarnos a coleccionar un gran número de casos que abrumen a los médicos escépticos sobre este remedio natural e increíblemente sencillo.
Para el tratamiento los espárragos se deben cocinar antes de consumir, de ahí que los espárragos enlatados son tan buenos como los frescos. Simplemente hay que tener cuidado de la marca que se adquiera, asegurándose que contengan el mínimo posible de pesticidas y conservadores.
Procedimiento
–Poner los espárragos cocidos en una licuadora y lograr un puré y almacenarlos en el refrigerador.
–Darle al paciente 4 cucharadas llenas al día, en la mañana y en la noche.
Generalmente, en 2 a 4 semanas los pacientes tendrán reacciones positivas.
Se puede diluir en agua y tomarlo como una bebida fría o caliente.
La dosis sugerida se basa en experiencia pasada, pero dosis mayores no causarán daño y en algunos casos pueden ser necesarias.
Como bioquímico estoy convencido del viejo adagio: "Aquello que cura puede también prevenir". Basándonos en esta teoría, mi esposa y yo hemos usado el puré de espárragos como bebida con las comidas. Tomamos 2 cucharadas diluidas en agua de acuerdo al gusto, con el desayuno y con la cena. Yo la tomo caliente y mi esposa la prefiere fría.
Por años hemos adoptado la costumbre de examinarnos la sangre. La última vez con el examen de un médico que se especializa en un enfoque nutritivo a la salud, mostró mejoras sustanciales en todas las categorías sobre el examen anterior.
Yo hice un estudio extensivo de todos los aspectos del cáncer y de todas las curas propuestas. Como resultado, estoy convencido que los espárragos constituyen la última y mayor teoría para el cáncer.
Los espárragos contienen una buena provisión de proteína llamada histones, que se cree que activan el control del crecimiento de las células. Por esa razón creo que los espárragos contienen una sustancia a la que llamo normalizador del crecimiento celular. Esto explica la acción contra el cáncer y como tónico corporal en general. De todos modos los espárragos utilizados como lo sugiero, es una sustancia inocua.
El FDA no puede impedir su uso a nadie, pudiendo en cambio, hacer mucho bien. Leonard (leonardleonard1 en earthlink.net ) agrega:
“Hay muchos informes de recuperación tanto por consumir espárragos crudos como cocidos. Houston escribió que ‘el jugo crudo o licuado’ puede ser una forma más efectiva" (citado en Hess, 1999, Pág. 138) “Si yo tuviera cáncer comería tantos espárragos como pudiera, cocinados (preferiblemente al vapor) o crudos, sólidos o líquidos.”
Los espárragos están repletos de nutrientes y son bajos en calorías y sodio. Son una fuente excelente de ácido fólico y de vitamina C, tiamina, y vitamina B6. Los espárragos no contienen grasa ni colesterol. Son una fuente importante de potasio y muchos micronutrientes.
De acuerdo al Instituto Nacional de cáncer, los espárragos son el alimento más elevado englutathione, uno de los enemigos más potentes contra el cáncer citado como “el más potente anticancerígeno y antioxidante”
Además los espárragos contienen rutín en grado elevado, que fortalece los vasos sanguíneos.