Gas venezolano aportaría mayores beneficios ambientales

Venezuela posee en su gas natural un inmenso potencial para convertirse en país líder en la generación de energías menos contaminantes, dadas sus grandes reservas y planes de aprovechamiento del recurso ya elaborados. Sin embargo, inexplicablemente no terminan de arrancar.

Como suele ser divulgado frecuentemente por el presidente de la República, Hugo Chávez,  Venezuela cuenta con reservas probadas por el orden de los 180 billones de pies cúbicos de gas natural, que lo colocan entre los primeros 7 países del mundo con mayores disponibilidades de este recurso y una duración teórica de 100 años. El ministro de Energía y Petróleo y presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, ha explicado, por su parte, que adicionalmente  existen expectativas de comenzar a certificar 166 billones de pies cúbicos adicionales, que le permitirían al país subir por lo menos otros tres peldaños en este ranking.

Asimismo, ha indicado Ramírez que la producción diaria actual de gas natural en  Venezuela es de 6.300 millones de pies cúbicos y que el Plan de Siembra Petrolera le permitirá alcanzar una producción de 11.500 millones al día para el año 2012.  

De allí el anunciado propósito de convertir el gas venezolano en pilar fundamental de lo que ha definido el gobierno nacional como la Revolución Energética, lo cual permitiría la sustitución de otros combustibles fósiles de mayor poder contaminante y de efecto invernadero; no sólo en los tradicionales usos industriales  y domésticos conocidos, así como en vehículos como ya comienza a aplicarse, sino en una inmensa e inimaginable variedad de usos que los expertos de esa industrias tienen previstos.

Brevísima historia

Los inicios del uso del gas natural como combustible como combustible  en el mundo, se ubican en el año 900 después de Cristo, cuando –según la historia- los chinos transportaron gas natural a través de tuberías de bambú y lo aprovecharon para el alumbrado público.

En Venezuela  se registra el inicio de la producción de gas natural en 1918, año en que, según datos de la época, se obtuvo una cantidad promedio de 8.500 metros cúbicos por día en Maracaibo.

Sin embargo, no fue sino hasta 1932 cuando se da inicio a su primera forma de aprovechamiento, inyectado en yacimientos petrolíferos; posiblemente el primero de ellos fue el de Quiriquire, en el estado Monagas, pues hasta entonces la totalidad del gas producido se arrojaba a la atmósfera, dado que no existía justificación económica para estimular su uso ni se tenían criterios de conversión del mismo.

Posteriormente, en el proceso de desarrollo de la industria gasífera en el país durante los últimos años, se ha venido logrado  su progresiva inserción en el mercado energético nacional y ha superado el estado de abandono en el que se encontraba como sub-producto de la explotación del petróleo.

Para 1998 Pdvsa, a través de su filial Corpoven, anunciaba la utilización del gas natural en el sector petrolero, aplicado en los programas de inyección dirigidos a la recuperación de crudos y de conservación para usos futuros; así como los procesos de desulfuración, con el fin de mejorar la calidad de los derivados del petróleo; como combustible en la generación de vapor y electricidad en otras operaciones de producción y refinación; y en la producción de líquidos de gas natural (LGN) formados por el etano y otros componentes más pesados.

Asimismo, en el sector no petrolero el gas era utilizado para entonces como combustible para la generación de electricidad, la fabricación de cementos y materiales de construcción, en las fábricas de papel, cartón, textiles, vidrios y alimentos, así como para el uso doméstico y comercial y como insumo en la industria petroquímica y siderúrgica.  En la región de Guayana, parte del gas se viene utilizando para obtener el hidrógeno requerido para la reducción del mineral de hierro. Igualmente, se indicaba su utilización como combustible en las industrias del aluminio y otras instaladas en la zona. Se reportaba igualmente el inicio de la utilización del gas natural como combustible automotor, proyecto que efectivamente fue iniciado, pero su existencia fue efímera.

Amplitud de posibilidades de uso

En la actualidad, las autoridades de energía (Menpet y Pdvsa), aseguran que el aprovechamiento del gas asociado y  no asociado al petróleo es total, argumento poco convincente, y  exhibe un inmenso listado de aplicaciones que incluye entre otros:

  • En la Generación de electricidad, ofreciendo las mejores oportunidades en términos de economía, aumento de rendimiento y reducción de impacto ambiental; ventajas que pueden conseguirse tanto en las grandes centrales termoeléctricas como en las pequeñas.  Especial importancia revisten la utilización del gas natural junto con el vapor, en lo que se denomina ciclo combinado, para la generación de energía eléctrica; y la cogeneración, que consiste en la producción simultánea de energías eléctrica y térmica, utilizando como único combustible el gas natural.

  • En la industria, reemplaza ventajosamente a otros combustibles. Ideal para procesos como la fabricación de cerámica, entre otras ventajas porque disminuye la formación de manchas y decoloraciones de los artículos durante la cocción y secado, mejorando la calidad de los productos; en la metalurgia, donde las características del gas lo hacen apto para todos los procesos de calentamiento de metales, tanto en la fusión como en el recalentamiento y tratamiento de térmicos; en la fabricación del vidrio, permitiendo el perfecto calentamiento del horno de fusión de cristal. Al igual que en los sectores textil, químico y petroquímico, entre otros, donde la utilización del gas natural se ha extendido con mucha rapidez.

  • En el comercio, utilizado principalmente en panaderías, lavanderías, hospitales y demás usuarios colectivos para la cocción de alimentos, servicio de agua caliente y calefacción.

  • En el sector doméstico, se utiliza principalmente en los hogares para la cocina, servicio de agua caliente y calefacción; pero las posibilidades y planes de las autoridades del área energética que actualmente se encuentran congelados, abarcarían entre otros usos, como combustible para neveras, lavadoras, secadoras y electrificación de hogares.

  • El área automotriz, constituye una alternativa como carburante que se intenta aplicar actualmente en Venezuela especialmente en los vehículos que se incorporan al parque automotor, y es práctica que se extiende a muchos países de todo el mundo, popr su contribución a la reducción de la contaminación atmosférica.

Las ventajas ambientales reales




Conviene tener claro que el gas natural no constituye una fuente de energía y un combustible cien por ciento limpio. Su contenido de metano especialmente, así como de butano y propano, lo convierten en una fuente de gases de efecto invernadero (causantes del calentamiento global). Sin embargo, su utilización en lugar de otras fuentes de energía tiene numerosas ventajas ambientales, tanto en su extracción y transporte como en su utilización en las mencionadas áreas. 

De acuerdo con estudios en el país y más allá de nuestras fronteras, los beneficios ambientales del gas natural, en comparación con otros combustibles de origen fósil, adquieren su máxima relevancia en las siguientes magnitudes:

  • En su combustión produce 40 a 45% menos dióxido de carbono (CO2) que el carbón y entre 20 y 30% menos que los productos petrolíferos.

  • Los vehículos accionados con gas natural producen entre 20 y 30% menos emisiones de CO2 que los vehículos impulsados con gasolina y gasoil.

  • En la generación de electricidad puede observarse, entre otros ejemplos, en las modernas centrales de ciclo combinado, la eficiencia energética con la utilización del gas natural se mide de esta manera: el 60% de la energía que se introduce en el sistema se transforma realmente en energía eléctrica. En las centrales térmicas tradicionales esta eficiencia es sólo de de 37%; por lo tanto, tienen menor consumo energético que en una central convencional. Al usar el gas natural en la generación de electricidad, se producen menos emisiones a la atmósfera de CO2 (reducción de un 65%), de óxidos de nitrógeno (reducción de 70%) y de dióxido de azufre (100%), con respecto a las centrales térmicas tradicionales. Aplicado a la calefacción y producción de agua caliente, el gas natural emite niveles más bajos de contaminantes a la atmósfera que el carbón y los productos petrolíferos: entre 30% y 40% menos de Co2 que el gasoil y 50% menos que el carbón; entre 40% y 50% menos de óxidos de nitrogeno que los otros combustibles fósiles; y elimina prácticamente todas las emisiones de dióxido de azufre.

     
  • En la industria, su aplicación conlleva importantes ventajas ambientales como se demuestra en los sectores de la cerámica, papelera y siderúrgica, entre otros, con la disminución del consumo energético y la reducción de las emisiones contaminantes a la atmósfera, que pueden superar 50% en algunos procesos.

  • En la obtención de hidrógeno, el gas natural es actualmente su principal fuente. El hidrógeno es utilizado en las nuevas tecnologías de fabricación de pilas de combustible, la cual aparece como una nueva alternativa para reducir las emisiones contaminantes en la producción de electricidad a pequeña y mediana escala, y su aplicación es particularmente interesante en vehículos de transporte.

  • En los procesos de cogeneración, consistente en la producción simultánea de electricidad y calor generados por un mismo equipo, las ventajas se traducen en: la reducción de hasta 60% de las emisiones de CO2; 70% de los óxidos de nitrógeno y práctica eliminación de azufre y de partículas sólidas en suspensión.

  • El gas natural no emite partículas sólidas ni cenizas.

  • En la combustión de gas natural las emisiones de dióxido de azufre (SO2) son prácticamente nulas.

  • Modernas tecnologías aplicadas por instituciones,  y empresas privadas,  realizan experimentos que permitirían llevar a su mínima expresión la emisión de gases de efecto invernadero a partir de la utilización del gas natural. Entre éstas destaca Atlantic Hydrogen, con sede en la provincia canadiense de New Brunswick, cuyos representantes afirman que han desarrollado una forma de extraer el carbono del metano, lo que da como resultado un gas natural enriquecido en hidrógeno que se quema de forma más limpia y eficiente. Aseguran que su gas natural “más verde” resultará muy atractivo para las compañías suministradoras de energía y para los clientes industriales que, bajo el régimen actual de fijación de limites máximos e intercambio de los derechos de emisión, desean reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero. Igualmente, un beneficio financiero adicional vendría dado por el polvo del negro carbón que se extrae del gas. “Si podemos ponerle un precio al carbono que esté incluso en el rango de los miles de dólares por tonelada, entonces habremos encontrado un modelo económico irresistible,” afirma David Wagner, presidente de la compañía, que tiene siete años de antigüedad.

    El negro de carbón se usa como pigmento en las tintas y en los plásticos, así como para reforzar los productos de goma tales como las ruedas y las mangueras industriales. Normalmente se consigue a partir de la combustión parcial de aceites pesados sobre una llama alta y filtrando después las partículas de carbono que se encuentran en el humo negro resultante. Este proceso, de media, emite unas 2,4 toneladas de dióxido de carbono por cada tonelada de negro de carbón.

 
Planes gubernamentales que no arranca

Pese a los anuncios y a la propaganda oficial sobre los beneficios y las inmensas posibilidades que brinda la utilización masiva del gas natural, se encuentran paralizados planes dirigidos al mercado doméstico, presumiblemente por el retardo en la extracción de los yacimientos gasíferos y a la falta de recursos económicos. Una aproximación a lo que reportaría tal masificación del uso del gas, en cuanto a beneficios ambientales; ingresos adicionales de recursos monetarios para el Estado y ahorro para la población, podríamos considerarla en este breve análisis de probabilidades:

  • Si asumimos que sólo desplazáramos el calentador de agua (225 Kwh) y la secadora de ropa de 220v (85,71 Kwh), eso significaría que estaríamos reduciendo la presión sobre el sector eléctrico en 93,2 gigavatios al mes. Es decir,  se estaría impactando sobre 10% del consumo de la ciudad; lo cual equivaldría a liberar la producción de una planta de generación de 150 megavatios.

  • Si asumimos que una planta de 150 megavatios consume 1.100.000 litros de gasolina por día, significa que estaríamos ahorrando 33 MM de litros al mes. Si en lugar de consumirlo internamente lo comercializamos internacionalmente, ese combustible representaría ingresos anuales del orden de 653,4 millones de dólares.

 

Gilberto Carreño/Círculo Ambiental
circuloambiental@gmail.com
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Calentamiento Global