El estado Miranda bajo la candela

Saúl Godoy Gómez
Estas últimas semanas han tenido un profundo impacto en Miranda, la cuenca del río Tuy, columna vertebral del sistema natural de nuestro estado, es sometida a una serie de incendios forestales de gran magnitud que han acabado con una buena parte de la cobertura vegetal, y que va a afectar en lo inmediato la calidad de vida de todos sus habitantes. Lo peor de la situación es que el gobierno regional y el nacional no tienen como responder adecuadamente para atender esta emergencia y las que faltan, en uno de los veranos más secos de la historia reciente.

En este instante que Ud., está leyendo estas líneas cientos de hectáreas están siendo devastadas por los incendios, la mayoría de ellos provocados criminalmente o por ignorancia.

Hace 22 días divisé las primeras fumarolas detrás de un cerro adyacente a la urbanización donde vivo, un desarrollo campestre y ecológico en la cuenca de la quebrada de Güeime; el foco del incendio venía de la quebrada de Arenaza, población cercana a Santa Lucía, capital del municipio Paz Castillo. Esta cuenca de Arenaza fue invadida, al igual que todo el sistema de cuencas del sector Río Grande que conforma parte de la cuenca media del río Tuy, por personas que se dicen campesinos y que están quemando laderas y bosques para despejar el terreno para la siembra.

Estas quemas ilegales y sin control en un clima tan seco y con una vegetación que parece yesca debido al fuerte verano, es la combinación perfecta para el desastre.

Cuando le avisé a las autoridades de estos primeros fuegos no sucedió nada, pasaron los días y la candela tomó el cauce de la quebrada, subiendo lentamente hacia nuestra urbanización. Hace diez días aparecieron los primeros focos de fuego en la montaña, de noche eran puntos rojos, de día, fumarolas blancas. Estos penachos de humo aumentaron tan rápidamente que invadieron de humo las primeras casas al pie del valle, algunos vecinos, personas de edad, retiradas y con tratamientos médicos tuvieron que abandonar sus casas. De nuevo se avisó a las autoridades pero ya para ese momento estaban ocupadas atendiendo otras emergencias en la zona de Guarenas-Guatire.

Para el lunes primero de marzo, nuestra urbanización fue asaltada por la candela, las llamas rápidamente avanzaron sobre los bosques naturales, el tendido eléctrico fue el primero en caer; luego vinieron los bosques de pino Caribe que estallaron en un estrepitoso y ardiente desconcierto, los vecinos entraron en pánico y se inició un rápido desalojo, aparecieron los bomberos de Miranda en una unidad cisterna pero ya era muy tarde, la situación estaba fuera de control.

Vivo en la parte alta de la montaña y podía ver esa noche los grandes manchones color rubí, apenas contenido por el aire nocturno, parecían respirar aguardando por el día, el humo era insoportable.

El martes 2 de marzo, con un sol inclemente y unos vientos calientes, la candela alcanzó mi terreno, por dos de los costados en forma de tenazas, las llamas de 20 y 30 metros de altura, destruyeron los bosques a mi alrededor, el calor insoportable creaba bolsones de alta presión que hacía mover los vientos a velocidades fantásticas y con ellos, el fuego, que cubrió todo en cuestión de segundos, el ruido y el calor eran de terror, en medio de aquel infierno apareció entre el humo un motorizado, era un funcionario de Defensa Civil ordenándonos evacuar el lugar de inmediato, ya no era seguro estar allí.

No podía dejar a mis animales y mi casa solos en un momento así. No teníamos vehículo disponible de modo que me quedé con mi esposa, con toallas húmedas sobre los rostros íbamos apagando los conatos de incendios cerca de la casa; llevamos a los animales a un lugar seguro en medio de aquel infierno. Afortunadamente el fuego nos sobrepasó en dirección a la hacienda El Socorro en el Municipio Plaza, los cortafuegos que había mantenido durante el año resultaron y mi casa no se quemó, no sucedió lo mismo con otros vecinos que sufrieron daños en sus viviendas, uno de ellos con pérdida total, varios animales murieron quemados y algunos continúan desaparecidos.

Para estos momentos el fuego continúa sin control en su lento camino hacia Petare y el Hatillo y la Lagunita, por la velocidad que lleva calculo que en tres o cuatro días estará rondando por Baruta y Sucre. Es terrible, pero un fuego sin control es como un animal salvaje, tiene vida propia.

Me han llegado innumerables reportes de todo el estado Miranda, de San Pedro y las Adjuntas, de los altos mirandinos, las Mayas, Los Teques, La Mariposa, en el estado Vargas, en Río Chico y El Guapo, de Caracas mismo, donde está ardiendo El Ávila. Las noticias llegan fragmentadas, casi todos los parques y zonas verdes alrededor de la Zona Metropolitana están ardiendo. Los Valles del Tuy y Caracas están cubiertos por una densa niebla tóxica de tanta basura que se ha quemado. Amigos médicos me informan que las emergencias se encuentran ocupadas con casos de niños y ancianos con problemas respiratorios. Los bomberos fueron rebasados en su capacidad de contención de los incendios, los noticiarios no están reportando la magnitud del problema, la información que manejo es que en muchas partes del país la situación se repite, estamos bajo la candela y el humo y el verano arrecia.

Esto va a traer sus consecuencias, la gran pérdida de vegetación significará un aumento de la temperatura, mayor deslave de la superficie con incremento en los derrumbes, menor cantidad de lluvias y las que caigan serán torrenciales sin posibilidad que el suelo la retenga.

Todo el humo producido aumenta las emisiones de CO2 en la atmosfera con su efecto invernadero, sin bosques en las cuencas hidrográficas las mismas verán reducidos sus tamaños y por ende sus aportes de agua fresca.

No hemos visto al ejército ni a las milicias combatiendo los incendios que tanto daño le hace al país, serían más útiles apagando fuego que posando para fotos y haciendo desfiles. El Ministerio del Ambiente no ha informado suficientemente a la población, ni está en condiciones de dar respuestas efectivas a una situación que requiere de una gran movilización y logística, esa política del avestruz no ayuda en nada a enfrentar la crisis de este verano que se presenta largo y ardiente. Estas son horas que el estado Miranda sigue ardiendo por sus cuatros costados.

percival367@yahoo.com

 

 

 

 

   
Calentamiento Global