Uno de los principales objetivos o retos socioeconómicos que plantea la desbordante e irresponsable problemática de generación de basura en nuestras ciudades y países, es identificar las mejores tecnologías disponibles para el tratamiento y valorización de los residuos y las mejores prácticas de implantación de sistemas de gestión y aprovechamiento económico que implican el reciclaje, el compostaje y la valoración energética.
El no innovar y la no adopción de buenas prácticas tecnológicas probadas en países con mayor grado de desarrollo y progreso puede hacer percibir a nuestras propias industrias y comercio, incluidas las instituciones y organizaciones, como ecoineficientes y administradoras de tecnologías sucias, degradadoras y contaminadoras; es decir, pudiera ocasionar que terminaran declaradas como poco productivas y escasamente competitivas, y en consecuencia con una sostenibilidad económica, social y ambiental de dudosa durabilidad, precaria consistencia e incierta sobrevivencia.
Siendo una competencia de los Estados democráticos velar por la seguridad del empleo y el ingreso económico de sus habitantes y comunidades, les corresponde entonces a sus autoridades y ciudadanos estudiar, inventariar y facilitar, para el obligado desarrollo sostenible del país, la mayor difusión, promoción y fomento de las tecnologías de gestión y reciclamiento de residuos económicamente aprovechables, y la sensibilización de las empresa y emprendimientos de sectores productivos existentes en pueblos y ciudades.
No adoptar e implantar desde el Estado y sus instituciones las estrategias antes sugeridas –cual es
incorporar tecnologías más limpias y buenas prácticas ambientales- puede comprometer la continuidad de la actividad productiva nacional, regional y locales de las entidades generadoras de bienes y servicios, siendo que ellas podrían perseverar en consumo ecológicamente irracional de materias primas y generar innecesariamente emisiones de gases, vertidos de líquidos y depósito de residuos sólidos y semisólidos capaces de propiciar contaminación ambiental y hacer degradar la calidad de vida de personas y de sus entornos.
Fomentar el desarrollo y la transferencia de tecnologías y metodologías de gestión y de reducción, reuso y reciclaje de residuos, buscaría transformar una amenaza cierta como el empobrecimiento humano y ambiental en una oportunidad de desarrollo y de seguridad humana, o lo que es equivalente, en una oportunidad efectiva de progreso económico y de desarrollo humano y social.