Evelyn Pallotta / Ambiente Miranda
En Venezuela el tema de los rellenos sanitarios es una caja negra y no se avizora la voluntad política para resolver el gran problema de la basura. En La Bonanza, relleno sanitario más cercano a las condiciones ambientales exigidas, no se sienten aires de cambio y progreso, como se ha logrado en la experiencia alemana o mexicana, que entre muchos otros existen. Muy por el contrario, se sienten aires de más de lo mismo: contaminación.
Acabamos de vivir una crisis originada en sus zona aledañas, extendida al área de su operación y exportada a zonas circunvecinas potenciada con factores nocivos ambientales y de salud por motivos de un incendio que consumió 1.5 hectáreas del área de operaciones según reportes publicados en prensa. Hace 15 años se reportó un incendio que duró 3 meses.
Este relleno pudiese ser motivo de mejores y buenas noticias, con el potencial cierto de convertirse en motor de desarrollo local y regional, si se atendiera con políticas públicas ambientalmente responsables, de forma integral y actualizadas dentro de lo que conforma el problema global de la basura.
Otro debe ser el paradigma, otra la visión: desde implantar nacionalmente la separación en origen, el
reciclaje, la valorización de las materias primas secundarias obtenidas, la suma a la cadena de recursos naturales disponibles, el freno a la depredación de los recursos naturales, la generación de fuentes propias de energía alterna y la creación de beneficios directos a la población.
En definitiva, y especialmente por este último factor, cumplir el objetivo fundamental de cualquier modelo de desarrollo de un país. Con este nuevo paradigma, con esta nueva visión de políticas públicas, se puede saldar la gran deuda que existe con el abordaje del tema de la basura, la falta de voluntad política para resolverlo bajo la óptica de los avances del siglo 21.
También, se pudiera saldar la deuda ambiental que progresivamente crece al no resolver el problema, así como la gran deuda científica-tecnológica-productiva, perdiendo el tren de las oportunidades para nuestros venezolanos que todos los días pasan al lado de cada bolsa de basura y al lado de cada vertedero a cielo abierto.
En otros países, incluso cercanos en nuestro mismo continente, han logrado beneficios a partir de ese cambio de modelo de desarrollo lineal e insostenible de depredar recursos naturales irresponsable e ilimitadamente -consumir y botar-, por un modelo de sostenibilidad. Que en Venezuela lo logremos se hace cada vez más imperioso.
Si entre todos, autoridades electas, comunidades, empresas y academia contribuimos a informar, educar ambientalmente y poner manos a la obra para ejecutar el cambio requerido con obras ejecutadas y políticas públicas actualizadas aplicadas, evitaremos que la naturaleza y la anarquía nos atropelle una y otra vez, y pudiéramos pasar de de ser un país con un alto y cada vez más bajo inventario de riquezas naturaleza pero sin desarrollo y calidad de vida. El salto cuántico sigue a la espera, el cambio continúa caminando. En ocasiones, no hace falta descubrir nuevas cosas, sino ver las que tenemos con “nuevos ojos”.
Evelyn Pallotta, bióloga ecologista, especialista en manejo ambiental.
Directora de Ambiente Miranda