Crueldad con los animales

Saúl Godoy Gómez
Leyendo al erudito mexicano y experto helenista, Alfonzo Reyes, sobre la antigua religión de los griegos, me encontré con un concepto interesante, se trata del Aidós. En una de sus acepciones y según Reyes, la más importante, Aidós es horror a la crueldad o traición al desvalido. El Aidós se siente ante los actos propios, es la "vergüenza" o "sentido del honor" y que solo opera en el ánimo del hombre libre.

Nos dice Alfonzo Reyes: "Hay actos que no se ejecutan sin sentir un reproche interno, y que (los guerreros) prefieren abstenerse de realizar… para un griego arcaico, la tierra, el agua, el aire, estaban llenos de ojos expectantes: de dioses, de demonios… el aire está tan henchido de divinidades, que no hay donde poner la punta de una mazorca de trigo sin tocarlas… Y ellas nos han visto incurrir en algo vergonzoso y nos lo reprochan en silencio… Y el griego aún advierte algún castigo celeste por la crueldad para con un perro".

La idea del Aidós, esa vergüenza que nos refrena de hacerle daño a otros seres vivos sin justa causa, se fue perdiendo a medida que los griegos se fueron sofisticando, cuando aparecen los romanos, lo habían olvidado.  El Aidós se transformó en culpa, en remordimiento, los dioses desaparecieron del aire y el hombre se fue haciendo cada vez más insensible, al punto que, ya no importa que los niños maten pajaritos con una china (lanzadera), ni que jóvenes arrojen alimentos envenenados a la fosa de un tigre en un zoológico, solo para verlo morir en la peor de las agonías, ni de adultos agarrar a palos a una tortuga marina sólo porque es fea y grande.

Quien es cruel con los animales no puede amar a los niños, ni a los ancianos, ni a las mujeres, los actos de crueldad hacia los animales fija un patrón de conducta en el niño que lo signa como persona violenta, no es extraño que de acuerdo a las estadísticas policiales, la mayor parte de los criminales incursos en actos violentos como asesinatos, violaciones y lesiones personales, tengan en común en su pasado la crueldad para con los animales.

Permitir la crueldad, promoverla, reírse y celebrarle al muchacho que tortura pequeños animales por diversión, es simplemente alentar a un monstruo que más tarde no tendrá el menor aprecio por la vida, por ninguna vida. La mayor parte de los animales son seres desvalidos frente al hombre y aún los que tienen como defenderse, siempre tratarán de evitar un enfrentamiento con los humanos.

Con tristeza reconozco que en mi país, la crueldad a los animales es una forma aceptada de1 comportamiento, se alienta como parte de la educación para hacer de los muchachos "unos hombres", no en vano nuestro deporte “nacional”, los toros coleados, es una de esas manifestaciones de irracionalidad colectiva donde se celebra quebrarle la cola a unos indefensos bovinos atacados a traición, para hacerlos rodar por el suelo aparatosamente en una estrecha manga, poniendo en peligro a los caballos, jinetes y público entre los gritos alcoholizados de mujeres y hombres, erotizados por el horrible espectáculo.

Y esos hombres cuando llegan a adultos, les divierte pisar a los gatos con sus autos, practicar al tiro al blanco con pelícanos en la playa o presenciar peleas de perros de ataque, donde se despedazan unos pobres animales torturados, entre apuestas de mucho dinero, y el Estado, en vez de defender a los animales de los hombres, legisla para eliminarlos, como es el caso de suprimir la raza de los Pitbull porque les parecen peligrosos (decreta la abolición del perro, pero no castiga a quien los convierte en asesinos).

Cada vez que alguien mata a un animal por crueldad o diversión, va perdiendo humanidad, y para los que creemos en el Aidós, se les nota en la mirada, y es quizás una de las razones por la que hay tanto lisiado y hogares en luto en Venezuela. –

percival367@yahoo.com

  

 

 

 

 

   
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