Caracas, 30/04/2009
En el municipio Acevedo del estado Miranda fue construida desde hace más de dos años una estación de clasificación de residuos sólidos y selección de materiales para el reciclaje que, según estimamos, sería la mayor y más completa y eficaz de su tipo en todo el país; pero que, sin embargo, corre el riesgo de convertirse en un gran monumento a la desidia, a menos que las autoridades ambientales y particularmente el alcalde Juan Aponte Mijares asuman la responsabilidad de completar lo poco que falta para echarla a andar.
Vista parcial del interior de la planta durante una visita realizada por
miembros de la comunidad del municipio Acevedo.
El centro en cuestión se encuentra ubicado en el sector Sur de Panaquire y su proyecto, según la exposición de motivos presentada en su momento por el alcalde Aponte Mijares, responde a la necesidad de ofrecer una solución para el manejo integral de residuos y desechos sólidos, dentro de la mancomunidad de municipios conformada en la región de Barlovento por los municipios: Acevedo, Andrés Bello, Brión, Buróz, Pedro Gual y Páez.
El proyecto en cuestión fue presentado al presidente de la República, Hugo Chávez, durante uno de los gabinetes móviles realizados por el jefe del Estado en el año 2005, como una solución integral para: mejorar la efectividad de la recolección; buscar una solución efectiva, social y ambientalmente segura al problema de la disposición final de los residuos sólidos; y cerrar todos los vertederos a cielo abierto dentro del área de la mancomunidad de municipios de Barlovento, del estado Miranda.
Ese mismo año fue aprobado y publicado en Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, Nº 38.228, de fecha 24 de julio de 2005, y se le asignó la cantidad de 22.500.000,00 bolívares fuertes, equivalente al 75% de los recursos solicitados para la construcción de una planta segregadora de residuos y desechos sólidos en el Municipio Acevedo.
Tendría una capacidad óptima de procesamiento de sesenta y dos mil quinientos kilogramos por hora (62.500,00 Kgrs/hora), lo que proporciona una capacidad de utilización de un mil doscientos cincuenta Toneladas métricas por día (1.250 Ton/día) en veinte (20) horas de producción y cuatro (4) horas de desinfección e higienización de la planta, empleando de forma directa cuatro mil personas.
Vista aérea de la planta, enclavada en un área de
Panaquire totalmente rodeada de vegetación.
El proyecto contempla cuatro etapas. En la primera, está comprendida la construcción de una unidad de segregación, que incluye: un galpón de tres naves con rampa de acceso y patio de descarga; dos módulos de segregación que consta de: 8 cintas de segregación longitudinales, divididas en una cinta de alimentación, una cinta de control y corte de bolsa, una cinta de selección y una de post-selección; 18 cintas transversales de recolección con 36 estaciones de segregación, lo que le dan un total de 144 estaciones de segregación; dos cintas recolectoras de residuos orgánicos y de partículas pequeñas; ocho túneles de deshidratación de 14 mt3 de volumen, con una sección de secado por aire caliente y una sección de enfriamiento por aire forzado; caseta de control, mando y supervisión con tableros integrados; caseta de fuerza eléctrica y tableros de distribución y medición, entre otros.
Esta etapa se encuentra evidentemente concluida, pero al mismo tiempo paralizada, por razones que se desconocen puesto que en la alcaldía no hay quien quiera explicarlo, pese a que se considera que las siguientes etapas son de menor envergadura y a pesar de su gran importancia, entre la que puede mencionarse la ocupación de mano de obra que tanta falta hace en la región, además de los beneficios ambientales que estas instalaciones pudieran aportar a la inmensa región barloventeña actualmente afectada por el agotamiento de los precarios espacios (simples vertederos) destinados para la disposición final de toneladas de desperdicios que bien pudieran ser recuperados en un organizado proceso de reciclaje.
Las otras etapas incluyen la adquisición de camiones recolectores-compactadores; instalación de sistemas de producción de compost, así como de una planta de agua potable con desferrizador con capacidad para 200.000 litros de almacenamiento y una planta de tratamiento de aguas servidas y un laboratorio de química ambiental con su respectiva dotación; instalación de batería de reactores de transformación con control de humo para residuos patológicos, drogas y productos farmacéuticos y aceites; instalación de planta de reciclaje de plásticos de alta y baja densidad y la instalación de biodigestores para la generación de energía autónoma. Igualmente, contempla el proyecto la construcción de un centro educativo y aula ambiental dedicada a impartir conocimientos sobre gestión de residuos sólidos y constitución de empresas aguas abajo.
Como se aprecia, la concepción del proyecto, aunque no ideal puesto que aún no incluye la participación directa de las comunidades en la clasificación de los residuos que irían a la planta ya separados, podría decirse que constituye un paso importante en el proceso destinado a llegar en algún momento a la meta final de la reducción de los desechos que llegarían al relleno sanitario tecnológicamente aceptable y a la recuperación de los residuos aprovechables mediante el reciclaje. Por ello, es necesario insistir en la necesidad de que, apartando las diferencias políticas que impiden en la actualidad la debida concertación, bajo la orientación del Ministerio del Ambiente se convoque a las partes que institucionalmente deben involucrarse en la solución de este tipo de problemas como son: la Gobernación de Miranda, la Alcaldía de Acevedo y demás alcaldías de la región barloventeña., para que, además de salvar la cuantiosa inversión, se le permita brindar los beneficios que se derivarían de la puesta en funcionamiento de la planta segregadora, por demás impresionante por el espacio que ocupa y las instalaciones con las que ya cuenta.
Gilberto Carreño/ Círculo Ambiental .
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