Los Teques,05.2010/ Johana Rodríguez
Los Teques, la otrora ciudad del clima ideal hoy no es más que un lugar cuyo cielo gris producto del humo de los carros, y el corneteo inquietante que hace correr a los peatones por las calles (pues las aceras son propiedad de los vendedores informales), alberga a un grupo de habitantes aquejado por la inseguridad, que además no cuenta con espacios de recreación.
Y es que parquecitos como el 19 de Abril y Los Lagos, han sido víctimas del paso del tiempo y la desidia, camino que comenzará a recorrer el popularmente conocido parque Los Coquitos, de no tomarse las acciones correspondientes. Así lo reconoce Evelyn Pallota, Secretaria de Ambiente del estado Miranda, quien consciente de esta realidad promueve el trabajo en equipo "para que construyamos juntos lo que soñamos, armónicamente y en equilibrio con nuestro entorno".
Y es que para la entrevistada, el parque Knoop, en honor a su fundador alemán, "representa un compromiso con la botánica y un compromiso de venezolanos y extranjeros, quienes pusieron lo mejor de sí y de su talento para ofrecer a generaciones futuras la conservación y la convivencia con la naturaleza, a través de un espacio que brindara calidad de vida, conocimiento y educación ambiental, y que, a la vez, constituyese un reservorio viviente de caracteres genéticos y banco de datos de la flora y de la fauna implantada en el Estado y de aquellas capaces de adaptarse a sus condiciones ambientales, brindando a residentes y visitantes un paisaje único y característico de esta región específica de Venezuela".
Haciendo historia
Gustavo Knoop fue director del Gran Ferrocarril de Venezuela, obra de casi 200 km que conectaba a Caracas y Valencia, lo que influyó positivamente en el desarrollo de las áreas social, educativa, cultural, económica y productiva agroforestal en su época, "en un momento en que nuestro país no vivía del petróleo, sino de su flora, fauna y riqueza de los suelos, y de la exportación del café, tabaco, plumas de garza y cueros".
La construcción de la red ferroviaria y la carretera constituyeron la primera gran intervención en el espacio territorial de Los Teques, construcción que, evidentemente, significó, un importante impacto ambiental.
En este contexto, Gustavo Knoop, "incansable amigo de los árboles, dirigió conjuntamente con el Ing. Marcos Pablo Minghetti, su asistente de vía, la reforestación de las zonas afectadas, entre ellas, el hoy conocido Parque Knoop. Semilla a semilla y especie a especie se fue reforestando con 500 mil árboles y 360 mil plantas ornamentales cada zona intervenida a lo largo de las vías férreas en construcción desde Caracas hasta Valencia".
Según la Secretaria de Ambiente regional, Knoop, Minghetti y sus colaboradores "se encargaron incansablemente de levantar ese bosque artificial, una y otra vez, ya que estaba anclado en suelos pobres de Los Teques y sus alrededores. Socialmente, esta intervención positiva del espacio público tuvo un gran impacto en los tequeños. Así se logró consolidar antes de 1900 lo que llamaron el primer Jardín Botánico de Venezuela, con distintas especies debidamente sembradas e identificadas constituyendo, sin proponerse, lo que científicamente es y debe ser un jardín botánico".
Acción
Conocer la historia de este espacio es una clara invitación a participar en su rehabilitación, por lo que Pallota exhorta al colectivo a restaurar un patrimonio ambiental, entendido como "un trabajo de historia en general y de historia botánica en particular, de construcción física y social, de rehabilitación de seres vivos, de incorporación de otros bajo criterios y parámetros que hagan coherentes, fluidas y memorables las relaciones entre sus elementos y los visitantes, de técnicas de educación y esparcimiento sin que una invada a la otra y de recopilación oral del conocimiento de pobladores que en ocasiones es sólo con lo que se cuenta".
-La quebrada Camatagua, que atraviesa el parque, es un elemento importantísimo a considerar para su rehabilitación y saneamiento a través de un lente ambiental, la cual fue descrita en el libro de Manuel Henríquez Ledesma, titulado ´El Parque Knoop de Los Teques ´, como ´el intestino del parque´ ya que fue entubada en un canal de concreto y cabillas que conduce, cual tripa, aguas servidas, acción que negó el escenario natural a los visitantes dejando el problema intacto: un cuerpo de agua natural contaminado por aguas servidas y mal olientes que agrede el espacio.
Es por esta razón que Pallota habla de la "insostenibilidad del modelo actual de ocupación y gestión del territorio y del ambiente. Si bien no es factible dar marcha atrás y retornar al caserío rural, sí lo es introducir modificaciones que permitan el desarrollo de una ciudad sostenible, vivible, amable, y así será posible que los tequeños recuperen algunas de las características ambientales que le dieron un entorno saludable: su parque, espacios verdes, limpieza, clima agradable, la paleta de colores de la naturaleza en su entorno y la necesidad innegable de intervenciones que garanticen a generaciones presentes y futuras calidad de vida. Para fundamentar una política ambiental moderna y sostenible resulta imprescindible una prospectiva ambiental. Conocer el pasado para poder actuar con criterio y tino en el presente y asertividad en el futuro".
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