¿Qué pasa con el Proyecto Orinoco Apure?

Caracas, 20/07/2009
Quienes hemos tenido la oportunidad de conocer el arduo trabajo que por muchos años desplegaron los funcionarios encargados de sentar las bases para lo que llegó a constituir el Programa Orinoco-Apure, lamentamos el aparente estado de postración en el que hoy se encuentra y clamamos por su reactivación, especialmente cuando observamos que se agudizan los problemas determinados por el tradicional modelo de ocupación del territorio nacional.

Como fue ampliamente divulgado en su momento, la propuesta del Ministerio del Ambiente prácticamente impulsada desde su creación, en 1976, con una tímida formulación que venían desde el primer gobierno del presidente Rafael Caldera, consistió en crear un vigoroso polo de desarrollo geoeconómico en la extensa región media y sur del país; promoviendo el aprovechamiento sostenido de su enorme potencial agrícola, minero, faunístico y pesquero, forestal, turístico y el desarrollo de la navegación fluvial como factor vinculante de ese esquema.

La argumentación para aquella época, y la seguimos escuchando de boca del presidente Chávez es que tratándose de que alrededor del 95 por ciento de la población venezolana se concentra en el 5 por ciento del territorio nacional y donde apenas se cuenta con apenas el 2 por ciento de los recursos hídricos, no cabe duda sobre la necesidad de frenar la emigración hacia la región norte costera del país y estimular la ocupación armónica del territorio, la conservación y aprovechamiento de los recursos, la consolidación de las poblaciones del área, así como el fortalecimiento de la seguridad y la defensa nacional, de toda esa extensa región con el enorme potencial de desarrollo que pueden brindar, entre otras, espacios interminables para el desarrollo de la siembra de lo que se nos antoje, la cría de ganado de cualquier propósito, la pesquería fluvial, el turismo, la agroforestería especialmente en los llanos barinenses, la minería, además de la que ya se practica en los estados Bolívar y Amazonas; y, como elemento fundamental comunicante e integrador, esa autopista natural para la navegación que nos proporciona el enlace de los ríos Orinoco y Apure, con tributarios tan importantes para la ampliación del área de producción y comercialización como los ríos, Portuguesa, en Venezuela, y el Meta, de Colombia.

Aquel proyecto, convertido en programa que vimos gerenciar bajo la conducción de la arquitecta Carmen Delgado, en tiempos de los hermanos Guillermo y Enrique Colmenares Finol al frente del Ministerio del Ambiente, se desvaneció durante la gestión del ministro Roberto Pérez Lecuna, desde el año 1991, y fue sólo después de casi 10 años, cuando el presidente Hugo Chávez anuncia su intención de relanzarlo.

Pudimos apreciar desde distintas posiciones, y en el caso de quien editorializa, como reportero de los diarios El Universal, El Nacional y El Globo, la incesante actividad de la gente del Programa (PROA), a lo largo de unos 10 años, hasta 1991, mediante la rehabilitación de los puertos que servirían de enlace en el eje fluvial como son entre otros los de Nutrias-Bruzual, Guasdualito, El Baúl y Caicara-Cabruta, así como el estudio permanente de los caudales de los ríos, de sus procesos de sedimentación y dragado de los ríos que conforman el proyecto de navegación a lo largo de unos 5.000 kilómetros; 500 km desarrollados para la navegación océanica; 1.500 km para la navegación con sistema de gabarra-empujador y el resto para la navegación menor. Cabe señalar que para el año 1990, se movilizaban unos 20 millones de toneladas, para el transporte de hierro, briquetas, productos e insumos de acero, bauxitas y aluminio, entre Ciudad Guayana y el Océano Atlántico. No sabemos, porque no fluye la información sobre el Proyecto, sobre la situación actual en cuanto a transportación a través de la red fluvial.

Son pocas y muy esporádicas las menciones que se hacen en relación con el proyecto Orinoco-Apure, desde los primeros años del gobierno del presidente Chávez. Podríamos señalar, que uno de las pocas referencias sobre el particular las encontramos en la página web del Instituto Nacional de Canalizaciones donde se reseña en un escueto informe sobre sus “inversiones prioritarias para viabilizar la navegación comercial en el eje Orinoco – Apure, Tramo Boca de Apure – Puerto de Nutrias” Suponemos, porque no está contenido en el informe, que se trató de una inversión de 12 millones de dólares.

De igual manera pudimos rastrear una información emanada de Prensa Presidencial, de fecha 24 de octubre de 2005, donde se habla de una inversión de 200 millones de dólares por parte del Ejecutivo, destinada a un conjunto de obras para el eje norte llanero, especialmente para la electrificación en Guasdualito, Biruaca, Elorza, Mantecal y Achaguas. Sin embargo, se trató de una información que no trascendió mayormente, aunque su área de aplicación se produjo dentro del área que nos ocupa.

Por lo pronto, preferiríamos creer que lo que está fallando es la comunicación, pues nos negamos a aceptar que la idea del desarrollo integral de la cuenca de los ríos Apure y Orinoco haya sido descartada, especialmente cuando observamos las dificultades que se vislumbran en materia de dotación de infraestructura de servicios públicos en la región central del país. Es por ello, que esperamos una respuesta convincente y preferiblemente esperanzadora de las autoridades que tienen en sus manos el proyecto.

Gilberto Carreño / Círculo Ambiental
gilcar@circuloambiental.net
circuloambiental@gmail.com

 

 

 
 

   
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