¿A quién le importa el Parque Los Caobos?

La remodelación del Parque de Los Caobos, la tercera de la cual tenemos conocimiento en alrededor de 30 años, fue el regalo del gobierno distrital y alcaldía del Municipio Libertador a Caracas, con motivo de los 440 años de su fundación. Sin embargo, independiente del acto que concentró en el lugar a más de cinco mil personas con motivo del concierto de la Orquesta Sinfónica Juvenil, sobre la remodelación en sí es poco a nada lo que se conoce.

Pese a su gran importancia, como espacio que concentra el mayor número de especies vegetales centenarias y ejemplares de la fauna silvestre que, en medio de la avasallante jungla de cemento en la que se ha convertido la ciudad, se han resistido a perecer y a ser el lugar preferido para los ejercicios al aire libre de muchos caraqueños, es prácticamente nada de lo que nos hemos podido enterar a través de los medios de comunicación social y, peor, de los medios oficiales, sobre los alcances de la remodelación. Ni siquiera en las páginas de la alcaldía ni del gobierno distrital podemos encontrar referencia a los alcances de la recuperación especialmente en lo que se refiere a los recursos naturales allí existentes.

Para quienes no tienen oportunidad de constatar lo que se ha hecho, mediante una visita al parque, la única información a la que han tenido acceso es aquella que nos presenta el fabuloso anfiteatro inaugurado por la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño y su prestigioso director Gustavo Dudamel.

De fuentes no oficiales, hemos podido conocer que el costo general de las obras alcanzaron la cifra de 11.492.882.727,11 bolívares fuertes; de los cuales corresponderían: 7.629.054.731,29, por la remodelación del parque, donde se incluiría la recuperación de la fuente que por muchos años fue el centro de la Plaza Venezuela; 3.668.382.444,40, por la construcción del anfiteatro; y 195.445.551,42, por la iluminación, espejos de agua y jardinerías.

El Parque Los Caobos, como es conocido por los caraqueños; es uno de los más antiguos de esta capital. Junto con El Calvario, constituyó en su época el lugar de esparcimiento preferido de los habitantes de esta capital. Sus largas calles internas acogieron a patinadores en tiempos navideños; y la visión de quienes entendieron sus acogedoras características permitió la construcción en su extremo oeste de los museos de Bellas Artes, Ciencias Naturales, Galería de Arte Nacional, la sede del Ateneo de Caracas y del teatro Teresa Carreño. En su extremo este, se encuentra la sede del Colegio de Ingenieros de Venezuela y la Plaza Venezuela, también remodelada.

La primera remodelación que recordamos fue ejecutada durante el mandato de Diego Arria, como gobernador del Distrito Federal, quien ordenó el traslado desde su lugar de origen de la fuente Venezuela, obra del escultor catalán, Ernesto Maragall. Arria dotó al parque de una serie de instalaciones modernas que incluyeron, entre otras: restaurantes, sanitarios y estacionamientos, además de las amplias caminerías. Fue también quien ordenó cercar el parque, lo cual fue muy criticado en su momento por quienes se oponían a la medida.

La más reciente remodelación fue emprendida durante los primeros años de su gestión por el alcalde Juan Barreto; sin embargo, pese a la altísima inversión que allí se realizó, la obra quedó inconclusa.

Entre los principales problemas que ha debido enfrentar el parque durante los últimos años, ha sido el descuido de su vegetación. La falta de mantenimiento fitosanitario ha permitido la proliferación de enfermedades y parásitos de su rica vegetación. Igualmente ha adolecido el parque, desde toda su existencia, de una adecuada vigilancia; por lo que durante los últimos años se ha constituido en albergue de mendigos y de antisociales que han venido cometiendo fechorías a sus anchas en el lugar, ahuyentando de esta manera a los visitantes, que prefieren concurrir al parque sólo en horas de alta afluencia y, de manera especial, los fines de semana.

Gilberto Carreño / Círculo Ambiental
gilcar@circuloambiental.net
circuloambiental@gmail.com

 
 

   
Calentamiento Global