Una receta para la ruina planetaria

Caracas, 20.10.2010 / Saúl Godoy Gómez
Lo que se desprende de la pasada Cumbre de Cochabamba es el necesario resultado de la retórica socialista, mucha pasión y poca inteligencia. Solo pensar en que las fórmulas de vida indígenas, esas costumbres ancestrales de relación de la tribu con la tierra, pudieran funcionar como solución para los complejos problemas ambientales en el mundo actual, en un planeta con más de 9 billones de habitantes, interdependiente, globalizado, multicultural, con diferentes grados de desarrollo, con una serie de necesidades materiales y de energía que ya llegan al límite de sustentabilidad del planeta, en medio de conflictos graves por el dominio de los escasos recursos naturales y de importantes cambios en la estructura de la atmósfera, de la biosfera y por ende, del clima, no solo es ingenuo, es criminal.

Y es criminal porque todos esos ambientalistas socialistas no van a permitir que los profesionales y técnicos de las ciencias de la tierra, expertos en desastres y su prevención, economistas de los grandes números, necesarios para atender a las poblaciones continentales, a planificadores y futuristas, a los organismos multilaterales especializados puedan hacer su trabajo y tratar de salvar al mundo, de hecho ya vimos a Evo Morales pidiendo que suspenda la Cumbre Ambiental de Cancún.

La crítica socialista está clara, reitera lo que ya conocíamos: debido al crecimiento desordenado de la humanidad, a la depredación inconsciente y salvaje de los recursos naturales, no importa el signo ideológico de sus perpetradores, nadie sale con las manos limpias en esta debacle ambiental; comunistas y capitalistas han cambiado los cursos de los ríos, han contaminado los océanos, envenenado la tierra, han polucionado la atmosfera, ricos y pobres han hecho su parte.

Donde sí están equivocados de plano, es en las soluciones que proponen, que no son soluciones sino catalizadores para acelerar el caos, fórmulas que más bien parecen tomadas de la Nueva Era y de la brujería, románticas y estereotipadas que nada tienen que ver con la realidad que nos arropa de manera acelerada.

No es arruinando al mundo occidental, a las economías capitalistas como vamos a solucionar la crisis ambiental, la propuesta socialista pasa obligatoriamente por un frenazo a la economía mundial que solo significaría un gigantesco descalabro del orden mundial, la idea detrás de esta propuesta estaría en la falsa ilusión de que cada país pudiera encerrase en sí mismo, dejemos de usar combustibles fósiles y volvamos a reunirnos en torno a las fogatas ancestrales a escuchar los cuentos de Pachamama, que de un día para otro, todos los habitantes de los países desarrollados reduzcan sus consumos de alimentos, vestimenta, estilos de vida para igualarlo a lo que gente ignara como Chávez considera, justo y suficiente.

El ecosocialismo sustenta su posición en acusar a la tecnología como maligna y causa del desastre, ese concepto de modernidad líquida es un nuevo disfraz para repartir las culpas de un comunismo desfasado que se niega a reconocer que los cambios son parte sustancial de la vida, por ello predican la vuelta a los fundamentalismos, prefieren meter la cabeza en un hueco en el suelo que enfrentar los nuevos paradigmas que son los que están brindando las soluciones para un mundo en aprietos, no creo que sean propuestas inocentes; son en realidad cantos de sirena para más y peores totalitarismos, para discriminaciones y holocaustos masivos en nombre de un falso humanismo.

La proliferación de partidos verdes en el mundo no es otra cosa que la nueva careta del marxismo reencauchado en un supuesto amor por la naturaleza, pero en el fondo son los arietes con que pretenden dominar a la sociedad imponiendo una tiranía ecológica, tiranía a la que están dispuestos a llegar por el terrorismo como ha quedado demostrado en Europa.

Janet Biehl, una estudiosa de los grupos neofascistas alemanes, entre ellos, los skinheads y otros grupos neonazis, sostiene que ante las terribles condiciones del mundo actual, los grupos extremistas se alimentan de los principios ecológicos como el amor por la naturaleza y el nacionalismo autóctono, llevan las ideas místicas de una superioridad racial mezclados con una aproximación cuasi religiosa por la naturaleza, el terruño se hace eje de sus programas, los antepasados que vivieron en una especie de época de oro en completa armonía con la naturaleza, sumergidos en el fondo de sus discursos se encuentra un odio hacia la cultura judeo-cristiana a la que tienen por culpables de los problemas actuales, originados en conquistas y coloniaje de los pueblos aborígenes, los extranjeros se hacen blanco de sus ataques y a pesar de la prédica de un supuesto multiculturalismo, lo que en realidad promueven es la discriminación racial pero al revés.

Latinoamerica no se ha salvado de este odioso movimiento de los verdes que buscan la destrucción del orden establecido y la imposición de un nuevo mundo, los movimientos ecologistas de la región tienen al indio, al campesino sin tierra, a los excluidos, a los afro descendientes como la nueva raza que rescatará el mundo de las garras de las grandes corporaciones, de los oligarcas. Detener el progreso e imponer un régimen tribal y de caudillos es su objetivo, y eso lo estamos viendo claramente con Chávez, Evo y Fidel, entre otros, que impúdicamente usan las banderas ecologistas para arremeter en contra de la libertad, el emprendimiento y el capitalismo.
percival367@yahoo.com

 

 

 

 

   
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