Clarines y toda Venezuela en tiempos de cloro

Por Humberto Silva Cubillán
La dolorosa tragedia ocurrida el día 16 de los corrientes en la carretera hacia el oriente, a la altura de lo que se entiende denominan Troncal 9, a la altura del sector Aguas Calientes, con un saldo de 12 personas muertas y un, no aún determinado, número de afectados; obliga a emitir algunas consideraciones de índole ambiental , tanto como de las normas nacionales e internacionales que existen para el transporte, en este caso del cloro, y las consecuencias derivadas de ese accidente, ya que si bien los resultados hasta los momentos son los antes citados, la evaluación de los daños a la salud de los que se han visto involucrados en el accidente, posiblemente no han sido considerados, a futuro, como tampoco el medio ambiente del área afectada.

A propósito del tema que nos ocupa, traemos a colación una referencia bibliografica, suerte de indeseable coincidencia, cuando por cuestiones de buen habito de lectura, de mi biblioteca tomé un libro que en su oportunidad ya bien había leído: "Primavera Silenciosa", de Rachel Carlson, quien en 1962 advertía en su libro sobre las profundas transformaciones que estaban teniendo lugar en el planeta como consecuencia de la intervención del hombre en la naturaleza y sus métodos productivos y las funestas consecuencias que esto tendría sobre toda forma de vida, especial referencia al empleo masivo de productos químicos.

Incidía en su obra, básicamente, sobre las consecuencias de la utilización del DDT, que si bien había aportado grandes beneficios a la humanidad, de su uso excesivo y sin control las consecuencias se reflejaban en los resultados llevados por ella en forma de fábula de algo que sucedía en una ciudad norteamericana, que en el mejor de los casos pudiese ser ubicado en cualquier ciudad de alguna parte del planeta, decía la investigadora. Pues bien, Clarines, con el derrame del Cloro, pareciese se hizo parte de la fábula, con esas lamentables y dolorosas consecuencias presentes, y a no desearlo, futuras.

De esta manera abordamos nuestra opinión ante el hecho acaecido, del que se han hecho parte los medios de comunicación, voceros oficiales, articulistas de opinión, infografias, declaraciones de entrevistados, sobrevivientes, afectados en general, educadoras, etc., para dar su opinión sobre el suceso reseñado ampliamente, lo que se ha remitido a evaluar los resultados al alero de los muertos y de un numero considerable de afectados, lo determinante que han sido los efectos en el medio ambiente, en el comercio, en la producción de leche y elaboración de sus derivados por la afectación de la ganadería local, presuntas responsabilidades del conductor, también de la empresa productora del cloro y la transportista, el estado de las carreteras, etc; mas pocos se han acercado a la revisión de las normas nacionales e internacionales que existen para la producción, manejo, transporte y deposito de este tipo de producto químico

Posiblemente aquel libro, de amplia difusión y calificado por muchos investigadores y científicos, gente preocupada por el medio ambiente, pudo ser considerado como el inicio de los movimientos ecologistas modernos, pero más allá de cualquier comentario, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), años mas tarde propició las bases para un convenio, de obligatorio cumplimiento, sobre 12 sustancias demostradamente peligrosas: los llamados Contaminantes Orgánicos Persistentes.

Y es así como surge el Convenio de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, de carácter vinculante, el cual entró en vigor el 17 de mayo de 2004, adoptado por Venezuela el 3 de enero de 2005, según la Gaceta Oficial 38.098, constituyendo uno de los cuatro acuerdos mundiales que están tratando de reducir la contaminación química

Hay tres grupos de ellos. Los Plaguicidas órganoclorados utilizados en la agricultura; los Bifenilos Policlorados, usados por la industria eléctrica y refrigerante y las Dioxinas y los Furanos, que generalmente son producidos involuntariamente por la combustión de la presencia del cloro : aldrina, clordano, DDT, dieldrina, endrina, heptacloro, mirex, toxafeno, bifenilos policlorados o PCBs, hexaclorobenceno, dioxinas y furanos, mezclas y compuestos químicos que una vez liberados en el ambiente pueden viajar a través del aire y el agua hacia regiones muy distantes de su fuente original, con centrándose en los organismos vivos, incluidos los humanos, hasta niveles que pueden dañar la salud humana y/o el ambiente, aun en regiones alejadas donde son usados o emitidos.

Además de ser resistentes a los procesos de degradación química, biológica y fotolítica, tienen la capacidad de alterar funciones biológicas normales aun en con centraciones extraordinariamente bajas, incluyendo la actividad natural de las hormonas y otros mensajeros químicos y disparar una serie de efectos potencialmente dañinos, como la afectación de las vías respiratorias, incluida allí la necrosis de dichas vías, la irritación de la piel, la vista, alteración, químicamente , de las células, causando problemas en el ADN, distintos tipos de cáncer en los tejidos, hígado, piel, huesos, médula. También generan malformaciones genéticas, disrupciones del sistema endocrino y cardiopatías, entre otras enfermedades que se introducen en el organismo silenciosamente y no se manifiestan hasta que el daño ya está hecho

Pues bien, ese Convenio en beneficio de la población susceptible de verse afectada por la propagación de estos químicos, en su Artículo 5º “Medidas para reducir o eliminar las liberaciones derivadas de la producción no intencional cada Parte adoptará como mínimo las siguientes medidas para reducir las liberaciones totales derivadas de fuentes antropogenias de cada uno de los productos químicos incluidos en el anexo C, con la meta de seguir reduciéndolas al mínimo y, en los casos en que sea viable, eliminarlas definitivamente; determina en su literal i) Se gestionen, recojan, transporten y almacenen de manera ambientalmente racional.

Cabría, entonces, preguntarse si esta normas se aplican desde su origen, hasta el destino, incluyéndose ahí los medios de transporte, que en nuestro país, inevitablemente, se hace por carreteras, de cuyo mal estado bien ya conocemos, en contra de cómo se hace en Europa, por ejemplo que lo es en trenes debidamente acondicionados, como también se ha gestionado que tales plantas se encuentren localizadas en el sitio de la utilización, de los productos químicos, en este caso que nos ocupa: el cloro.

Comentario que, a propósito, nos hace desde Paris, una asidua lectora de nuestro blog http://humbertosilvacubillan.blogspot.com, Eugenie Blanco “Aquí en Europa hay un altísimo nivel de seguridad para el transporte de todo producto que contenga cloro; manteniendo a nivel cero los accidentes de transporte de este gas toxico. La mayoría de gas cloro en Europa es transformado y utilizado en su lugar; una pequeña parte es transportado por tuberías locales hacia los grandes consumidores vecinos y solamente una ínfima parte es transportado por vía ferroviaria”

Si de las normas nacionales hablamos, las Covenin, específicamente la 694-82 “ Medidas de seguridad a seguir en la venta y transporte de cloro", va a establecer un seria de procedimientos ante cualquier eventualidad, condiciones fundamentales de los vehículos destinados al transporte de recipientes de cloro, la cual incluye: riesgos, procedimientos a seguir en caso de emergencias, especificaciones para el transporte de recipientes ( Norma Covenin 695 ) identificación de su contenido ( Covenin 17069 ).

Es decir en cuanto a normativa nacional e internacional, buena cuenta dan las referencias obtenidas, y otras tantas que por allí seguros estamos existen, de lo que poco valdrá en la misma medida en que los articulados de dichas normas no sean mas que letra muerta.

De allí, que al margen de establecerse las responsabilidades del caso, que a no dudar deben existir, y con el dolor que embarga por la perdida de tantas vidas ino centes, es preciso que se determinen también los niveles de cumplimiento de estas normas, en la certeza de que se podrían evitar futuros daños a las personas y el medio ambiente, que asiste en silencio a un acontecer y del que nadie pareciese tener piedad.

Todos somos susceptibles de vernos involucrados en casos como este, irresponsabilidades de quienes tienen la indeclinable obligación de aplicar rigurosamente el contenido de las normativas que rigen la actividad que desarrollan, más allá de ver solamente el debe, haber y saldo de su relación económica, que pareciese ser lo único que interesa , en detrimento de una sociedad que, ya con toda la inseguridad que nos rodea pareciese no bastara, cuando se agrega otra, u otras, contribuyendo a ingresar en el saldo, más no en el de la relación económica de las empresas o personas, involucradas en los sucesos, como este que enluta un sinnúmero de hogares, humildes, de venezolanos.

http://humbertosilvacubillan.blogspot.com

 

 

 

 

 

 

   
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