La Tierra exige más conservación que conversación

Es cierto, el ejercicio de la mandíbula no solo es bueno para entrenar esa parte de nuestro cuerpo por donde ingresan los ricos alimentos que ingerimos, y de la lengua ni hablar: Sin embargo, cuando nos enfrentamos a la realidad del planeta que nos muestran los medios de comunicación cada día con mayor tono de alarma, sentimos que ya está bueno de tanto ejercicio del cotorreo para que, de manera colectiva,  y mejor aun individual, pasemos a ejercer cada uno de nosotros una verdadera acción conservacionista.

Hablemos “claro y raspao”, como decimos en Venezuela, para precisar en su más amplia dimensión, en primer lugar, el problema del deterioro ambiental que sufre la Tierra y el cual se traduce en el desmejoramiento de la calidad de la vida de todos quienes la habitamos, indistintamente del lugar geográfico donde nos ubiquemos; y en segundo término, pasar a la acción de una vez por todas.

 

 

A estas alturas cualquier persona que abordemos nos expresa su comentario sobre problemas ambientales globales como el calentamiento de la Tierra y los gases llamados de invernadero que contribuyen a esa situación; tal vez en forma confusa, algunos van más allá para referirse al otro problema asociado como es el de la destrucción de la capa de ozono, y últimamente se detectan más personas interesadas por entender el efecto del cambio climático sobre fenómenos naturales como los huracanes y los desastres que causan por culpa del mismísimo hombre. Y a medida que transcurre el tiempo, los ciudadanos de cualquier pueblito o de la gran ciudad comienzan a percibir que algo huele mal en su comunidad, digamos su pequeño espacio del planeta,  y es que comienza a entender que aquellos bienes de consumo que devoramos con gran saciedad en procura de un relativo mayor bienestar y confort se van convirtiendo en una pesada y nada grata sensación para nuestros sentidos.

Así de sencillo, comenzamos a ubicarnos seriamente en una problemática que organismos internacionales vinculados al tema tratan de interpretar, describir y explicarnos para que entendamos mejor el asunto. También algunos medios de comunicación con marcada preocupación por el tema ambiental, formulan sus planteamientos como el siguiente, que extraemos del diario panameño,  Panamá América, donde se presenta un listado de los que considera los 10 principales males que padece el planeta Tierra. Veamos:

Diez males

1) El cambio climático. Unos creen que es una evolución que ya ha sufrido la Tierra en otros momentos de su historia. Otros alertan porque las emisiones continúan. Y mientras, ningún país pone freno de forma contundente.

Los científicos lo han dejado claro: la quema de combustibles fósiles, carbón, petróleo y gas natural continuada, de seguir a este ritmo, provocará un calentamiento de 4°C durante este siglo, modificando el clima de grandes regiones del planeta y subiendo el nivel de las aguas de los océanos

2)La capa de ozono. La utilización de gases clorofluorocarbonados en muchos procesos industriales y determinadas actividades domésticas está provocando la masiva destrucción de ozono en la Antártida y una disminución de la atmósfera del planeta.

No obstante, el agujero en la capa de ozono sobre el Antártico se ha estabilizado desde el año 2000, pero aún tardará décadas en regenerarse y cerrarse, como pronto lo hará en el año 2065.

Esta es la conclusión que ha ofrecido el climatólogo estadounidense David J. Hofmann, de la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera de EE.UU. (NOAA).

3) Contaminación del aire. La contaminación del aire está alcanzando niveles preocupantes en las grandes ciudades de Asia y Sudamérica. De hecho, más de dos millones de personas mueren cada año debido a sus consecuencias. Así lo ha advertido la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las consecuencias de la polución pueden ser potencialmente letales, señala la OMM.
“El fenómeno de las partículas (en suspensión en el aire) es un problema importante en las grandes ciudades”, declaró a BBC la investigadora Liisa Jalkanen de la OMM.

“En Asia, numerosas ciudades, como Karachi, Nueva Delhi, Katmandú, Dacca, Shanghai, Pekín y Bombay sobrepasan todos los límites" en materia de contaminación por partículas”, añadió.

Esta contaminación, particularmente peligrosa para la salud, afecta también a ciudades de América del Sur como Lima, Santiago de Chile y Bogotá, según Jalkanen. La investigadora indicó, a su vez, que la ciudad con el aire más sucio de África es El Cairo.

Cabe mencionar que aproximadamente, la mitad de la población mundial vive en aglomeraciones, y se espera que esta proporción aumente en dos tercios para el año 2030, según estimaciones de Naciones Unidas.

Mientras, para la OMS, unos dos millones de personas mueren cada año debido a las consecuencias de la contaminación atmosférica, que provoca problemas respiratorios y cardiacos, infecciones pulmonares y cáncer.

4) La contaminación de los océanos. La creciente acidez de los océanos amenaza con causar una extinción en masa de la fauna marina, según advirtió Carol Turley, oceanógrafa del Laboratorio Marino de Plymouth (sureste de Inglaterra).

Para Turley, el nivel de acidez de los mares está en su nivel más alto de los últimos 500.000 años, añadió la científica, quien destacó que esta situación “puede tener un impacto enorme en la seguridad alimentaria”, por lo que subrayó que "es realmente fundamental que recortemos las emisiones de C02.

5) La deforestación. El informe "La situación de los bosques en el mundo" de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) pronostica un avance de la deforestación en Latinoamérica y expresa su temor ante el posible abandono de programas medioambientales, debido a la presión de la crisis económica mundial.

El organismo especializado de las Naciones Unidas precisa que en Sudamérica el incremento de los precios de los alimentos y combustibles ocasionará una tala mayor para habilitar más tierras destinadas a cultivos y ganadería.

6) El deterioro de las tierras cultivables. La sobreexplotación que sufren las tierras de cultivo por prácticas de agricultura intensiva, la lluvia ácida que vuelve estéril la capa orgánica de los suelos y la desertización resultante de la destrucción forestal, están provocando la pérdida anual de mil millones de toneladas de suelo fértil.

7) Pérdida de la biodiversidad. El tráfico de animales en peligro de extinción, unido a la destrucción de los bosques tropicales, está provocando la irreparable pérdida de infinidad de especies que, además de representar nuestra herencia biológica, podrían ser utilizadas como fuente de recursos para alimentación y medicamentos.

La especie más cercana a los seres humanos -los monos, simios y otros primates- están desapareciendo de la faz de la tierra, algunos de ellos en grave proceso de extinción.
La primera revisión exhaustiva en cinco años del estado de las 634 clases de primates, encontró que cerca del 50 por ciento está en peligro de extinción, con base en los criterios de la Lista Roja de Especies en Peligro de UICN.

Las mayores amenazas son la destrucción de hábitat, particularmente la quema y tala de los bosques tropicales que también emiten al menos el 20% de los gases de efecto invernadero causantes del cambio climático y la caza de primates con fines alimenticios y el comercio ilegal de especies salvajes.

8) Escasez de agua potable. Es un recurso esencial para sobrevivir, pero millones de personas alrededor del mundo todavía carecen de agua.

Y esta escasez se verá exacerbada en los próximos años, debido al rápido crecimiento de la población y al cambio climático.

La Organización de Naciones Unidas ya ha advertido que a medida que el planeta se caliente y se seque, podríamos presenciar conflictos y guerras a causa de este recurso.

Según la organización, 1.100 millones de personas viven en el mundo sin agua potable.

Cerca de 70% de los abastecimientos de agua se usan para irrigación y gran parte de ésta se pierde antes de que alcance a la planta.

Para el año 2017, dice la ONU, cerca de 70% de la población global tendrá problemas para acceder a agua dulce.

Y para 2025, aproximadamente 40% de la población vivirá en regiones donde escasea el líquido.

9) Crecimiento de la población. La población mundial ha experimentado un vertiginoso crecimiento que de continuar al mismo ritmo llegará, en un futuro muy próximo, a amenazar la propia capacidad del planeta para alimentarla. Cada día nacen 250.000 niños, el 90 por ciento en el Tercer Mundo. Se acaban los recursos para alimentar a tantas personas. El ser humano tiene hambre y sed y acaba con todo lo que encuentra a su paso.

10) Manejo de los residuos. Cada año, tan solo en Europa se producen dos mil quinientos millones de toneladas de residuos, que hacen proliferar los vertederos alrededor de las ciudades, al tiempo que se acrecienta el problema de los residuos tóxicos industriales, sin olvidar los residuos radiactivos, cuyo largo tiempo de activación los convierte en terriblemente peligrosos. ¿Qué hacer con nuestros residuos? Es uno de los grandes problemas a los que se enfrenta el medioambiente.  http://www.pa-digital.com.pa

La anterior es la lista de algunos de los más resaltantes problemas, y la siguiente la de cómo asumir individualmente posiciones frente a ellos. Esta la construimos en base a recomendaciones de distintos organismos mundiales vinculados con la materia ambiental.

Enésimas soluciones
La Comisión Europea para el Ambiente, nos ofrece todo un listado de acciones que debemos adoptar en relación con los residuos y desechos sólidos, como manera de contribuir en gran medida con muchos de los problemas antes mencionados, y su base es esa palabrita que muchos utilizamos pero que casi nadie asume: el reciclaje.  Resumiendo y adaptándolo a nuestras propias modalidades tenemos:

  • Con los envases de vidrio, plásticos y aluminio, así como con el papel y el cartón, depositados en los recipientes para reciclaje que instalan en comunidades más concienzudas, podemos contribuir al ahorro de energía por parte de las industrias que lo fabrican. Según estimaciones, reciclar una lata de aluminio puede ahorrar un 90% de la energía necesaria para hacer una nueva, lo cual supone 9 kg de emisiones de dióxido de carbono (CO2) por cada kg. de aluminio. Por cada kg de plástico reciclado, el ahorro es de 1.5 kg de emisiones de CO2; por cada kg de vidrio reciclado el ahorro es de 300 gr de emisiones de CO2; y reciclar un kg de papel, en lugar de llevarlo al basurero, evita 900 gr de emisiones de CO2, además de emisiones de metano.


  • Evita generar residuos evitando productos desechables como los objetos que utilizamos para transportar nuestros alimentos e ingerir bebidas como el café, té, jugos o refrescos. Utiliza fiambreras reutilizables, vasos y tazas de vidrio que ayudarán a ahorrar energía para producir nuevos envases.


  • Recicla residuos orgánicos si tienes jardín o un espacio adecuado para manejar un compostero. Los vertederos, o basureros como acostumbramos llamarlos en Venezuela, son responsables de un importante porcentaje de emisiones de gases de efecto invernadero, debido al metano que liberan los residuos biodegradables al descomponerse. Si reciclas residuos orgánicos o hacer abono con ellos, puedes contribuir a minimizar este problema. Simplemente asegúrate de que lo haces de manera adecuada, para que los residuos se descompongan con el oxígeno suficiente, de lo contrario generará emisiones de metano y un olor nauseabundo.

  • Rechaza las toallas de papel, una mopa o un coleto limpian igual o mejor; si los utilizas preferentemente, estarás contribuyendo a salvar la vida de muchos árboles que nos brindan su oxígeno.

  • ¡Dí no a las bolsas de plástico y de papel! Las bolsas de plásticos, que utilizamos sólo unos minutos, permanecen de 15  a 100 años en el ambiente. Por eso es conveniente volver a las antiguas prácticas de utilización de bolsas reutilizables.

  • ¡No tires basura! Esos desperdicios que,  de manera inconsciente son arrojados a la calle, en el parque o en cualquier sitio público, además de afear el entorno en el que nos desenvolvemos, aumentan el montón de basura que obstruyen los alcantarillados y contribuyen a la formación de charcos e inundaciones.

  • Cuando cambies de batería del auto, recicla la vieja. En Venezuela existen negocios que las compran para reutilizar los materiales que contienen. Igualmente empresas como la Duncan las están recibiendo como parte de pago de las mismas. Por eso ni las botes ni las regales.

  • Dona la ropa vieja o véndela.  Organizaciones benéficas realizan programas de recogida para donarlas a otras personas que las necesitan. De igual manera, tu viejo guardarropa tendrá una segunda vida, ya sea como mercancía de segunda mano ofrecida en roperos o, una vez triturada y reciclada, como materia prima para nuevos productos textiles y otros materiales. Lo más difícil es ubicar a quienes realizan estas tareas, pero una vez  localizados podrás tener como hábito el reciclaje de ropa, con lo cual contribuirás a un ahorro de energía en beneficio de nuestros recursos naturales.

  • Imprime menos, anima a tus compañeros de oficina a imprimir el papel por ambas caras, y que archiven mejor sus correos y archivos adjuntos para imprimir menos. También puedes crear hábitos de comunicación sin papel. Algunos estudios denuncian que el consumo de papel en las oficinas aumenta 20% cada año y que las tecnologías de Internet están haciendo que aumente la impresión de documentos. Cada trabajador consume un promedio de 50 hojas A4 al día.

  • Reutiliza el papel, en lugar de utilizar papel nuevo para borradores, da la vuelta a una hoja usada y escribe por la otra cara. Utiliza productos hechos con papel reciclado. Recuerda: cada tonelada de papel reciclado salva a 17 árboles, que se talarían para fabricar papel hecho con materia virgen.

Nuestras propias sugerencias

  • En cuanto a reciclaje, organiza a tu comunidad para el reciclaje (bien sea a través de la junta comunal o la asociación de vecinos) y presiona a la autoridad local para que los apoye. Ya que se trata de una tarea un tanto compleja que requiere, además de los recipientes con tapas instalados en sitios estratégicos como la entrada y salida del grupo vecinal; de un personal mínimo que  realice las tareas de recolección, clasificación, acopio y despacho; de un vehículo tipo 350 o pick up; de un espacio de por lo menos 1 mil mt2 acondicionado para el acopio de los diferentes materiales clasificados por tipo de materia y por color en el caso del vidrio. Hay empresas recicladoras que ofrecen el traslado de los materiales al lugar de pesaje, lo que implicará una disminución en el cobro por la venta de los mismos. Lo ideal sería que la autoridad municipal pusiera a disposición de la comunidad de un vehículo apto para el traslado del material acumulado. Igualmente, la comunidad que se disponga a entrar a un programa de reciclaje, debe exigir a las empresas que les compran los materiales, la instalación de trituradoras para el caso de los envases de vidrio, así como compactadoras para el cartón, plástico y aluminio, con la finalidad de ganar espacios tanto en el lugar de acopio como en el camión que se utilizará para el traslado final de los materiales. Existen materiales y objetos cuya producción crece de una manera vertiginosa y sobre los que no existen (o por lo menos se desconocen) en Venezuela, tales como baterías y aparatos eléctricos y electrónicos, que contienen muchas sustancias tóxicas, e igual van a parar actualmente a los vertederos, con los riesgos para las comunidades aledañas, al entrar en combustión los elementos que los componen y que van a parar a la atmósfera. También es posible hoy reciclar aceites de vehículos usados, para la reutilización de su base lubricante o para la elaboración de sustancias protectoras (grafitos) del motor y demás partes mecánicas, para lo cual sería necesario disponer de una unidad tipo cisterna y tanques especiales para su almacenamiento. Con este tipo de reciclaje estaríamos contribuyendo a la disminución de los distintos cuerpos de agua que van parar definitivamente a los mares con toda esa carga contaminante.

  • Círculo Ambiental dispone de personal con amplia experiencia en materia de reciclaje, que puede ser contactado para la implantación de un programa comunal de reciclaje  a través de nuestros teléfonos: 0212-833.5466 / 0212-985.3145 / cel: 0414.487.3374 / e-mail: gilcar@circuloambiental.net

  • Ahorro de recursos: Existen en el mercado de productos ambientales, especialmente en el europeo, una serie de objetos que contribuyen a la disminución del consumo de electricidad, cuya producción a nivel global implica un gigantesco consumo de energía, especialmente fósil, primer emisor de gases de efecto invernadero. De allí la necesidad de que cada uno de los habitantes del planeta asuma una actitud frente al problema.

Además de los conocidos sistemas para el suministro de energía fotovóltica, basada como se sabe en el aprovechamiento de un recurso natural perenne como es el sol, ideal para conglomerados como aquellos que se ubican en áreas rurales y semi rurales, existen lámparas, muy sencillas que se recargan durante el día y entran en funcionamiento en la noche. Son buenas para el alumbrado interior y de patios y tienen además la ventaja económica de que se trata de una inversión única y de un aprovechamiento eterno.


Otros sistema de sustitución energética disponibles en Venezuela es el aprovechamiento del gas, adaptable para muchas funciones, entre ellas, las de cocina,  calentamiento de agua; y para neveras, lavadoras y secadoras de ropa y alumbrado. En la empresa del estado venezolano de gas doméstico ENEGAS se puede obtener mayor información sobre el particular.  


También existen alternativas poco desarrolladas en el país, como la utilización de biodigestores, para la  disposición final de excretas humanas y animales, así como de residuos vegetales, para la producción de fuego a partir del gas metano, aprovechable para la cocción de alimentos y calentamiento de agua, y abono orgánico para enriquecer los suelos destinados a la siembra. Evita la tala la tala de árboles de uso doméstico en la producción de fuego, promueve la conservación de áreas naturales y bosques y reduce las emisiones de gases de invernadero. Los biodigestores son ideales para granjas porcinas, pecuarias y avícolas, con fines de evitar la contaminación ambiental.

Un recurso natural no renovable sometido en la actualidad a un uso abusivo es el agua. Pese a la grave crisis mundial en relación con las disponibilidades de agua potable, resulta muy fácil observar como muchas comunidades que disponen del recurso de manera permanente y con sólo abrir el grifo, lo despilfarran, a causa de malos hábitos, como utilizarlo en exceso para lavar los trastos, ropas y vehículos; y en muchos casos, por descuido al permitir que se pierda el líquido por defectos en las tuberías y especialmente en los sanitarios. De allí la necesidad de una concienciación individual y colectiva que contribuya a frenar el despilfarro del recurso, así como a garantizar una disposición final adecuada del mismo. Debe constituir una obligación para nuestras comunidades, asegurarnos de que las aguas que utilizamos vayan a las redes cloacales de nuestra comunidad, y en el caso de que estas no existan, sean debidamente procesadas en plantas de tratamiento, cuyo buen funcionamiento debe también garantizarse.

Y en resguardo de la vegetación y de la fauna que algunos tenemos el privilegio de disfrutar en nuestro entorno, las comunidades están llamadas a crear sus propios planes de contingencia para evitar la propagación de incendios en las áreas verdes. Es necesario habilitar tomas de agua que puedan ser utilizadas al momento de presentarse una contingencia, e incluso disponer de implementos mecánicos, como batidores, rastrillos y machetes para combatir el fuego al momento que se presenten las primeras llamas. Es una contribución directa de nuestra parte para evitar la propagación de gases de efecto invernadero, y de cuido a esa vegetación que sirve de albergue a especies, generalmente pájaros, así como de lapas, perezosos, ardillas y rabipelaos, entre otros.

La lista de las cosas que debemos hacer para darle a la Tierra las respuestas que nos exige es bastante larga, por lo que consideramos que ya ha llegado la hora de ser más conservacionistas, porque de conversacionistas ya se nos cansa a todos la lengua y el planeta luce cada día más deteriorado.


Gilberto Carreño/Círculo Ambiental

 
 

   
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