Inparques, 06 de noviembre de 2009
Por ser uno de los espacios naturales del estado Sucre que posee mayor diversidad biológica y que sirve de estación a un número importante de aves migratorias, donde además hay presencia de asentamientos humanos, el Instituto Nacional de Parques (Inparques) Región Sucre-Anzoátegui y la Fundación para la Salud (Fundasalud), adscrita a la Gobernación de la entidad, coordinan acciones para prevenir el Virus del Oeste del Nilo (VON) en el Parque Litoral Laguna de los Patos.
Y es que recientemente en un diario de circulación nacional, se publicaron estudios entomológicos que indican que en este reservorio natural existen agentes transmisores del VON, cuya enfermedad fue detectada hace 72 años en Uganda y llegó al continente americano en 1999. Dicho virus, se disemina primariamente por picaduras de mosquitos, los cuales se infectan de aves silvestres infectadas y que secundariamente al picar a otras aves, reptiles y mamíferos, incluyendo al hombre y a equinos como el caballo.
La mayoría de las infecciones asociadas al VON, han sido identificadas en aves silvestres, caballos y humanos, pero el mismo puede afectar a otros animales silvestres y domésticos. La Fiebre del Oeste del Nilo, asociada al virus, es una enfermedad que puede ir de leve a severa. La leve, similar a la gripe, a menudo se conoce como Fiebre del Nilo; mientras que las formas más severas de la enfermedad, que son potencialmente mortales, pueden recibir la denominación de Encefalitis o Meningitis del Nilo.
La mayoría de los mosquitos no transmiten el virus, las especies del genero Culex son las más comúnmente asociadas con el Virus del Nilo Occidental, pero existen otras especies implicadas, como son varias de los géneros Aedes, Anopheles y Mansonia, cuyas hembras pican con el único fin de conseguir alimento sanguíneo para la maduración de sus huevos.
Estos insectos constituyen la línea primaria para la propagación del virus y por lo general la fuente de los brotes. Asimismo, los hospederos de almacenaje que están involucrados con la transmisión del virus son las aves silvestres, en las cuales la infección puede ser mortal. Las aves producen gran número de partículas virales que circulan en su sangre y cuando ciertas especies de mosquito se alimentan en animales infectados, el virus se multiplica en ellos. Así, varios días después, los mosquitos infectados, al alimentarse, luego de la incubación del virus, pueden infectar a humanos, caballos, aves, entre otros. Cabe mencionar que el intervalo de tiempo entre la picada del mosquito y el comienzo de los síntomas es de 5 a 15 días.
Acciones
Por lo antes expuesto, el Coordinador de Vigilancia Entomológica de la Gerencia de Saneamiento Ambiental y Control de Endemias de Fundasalud, Melfran Herrera, indicó que como parte del reforzamiento de la Vigilancia Entomológica del VON, esta dependencia ha estado realizando diversas actividades de nebulización y abatización para el control de los mosquitos y de sus larvas, en los barrios La Malagueña y La Lagunita, ubicados dentro del parque y de las urbanizaciones Los Uveros y San Luis, cercanas a la zona.
Igualmente, informó que se procedió a la aplicación de un biolarvicida a base de la bacteria Bacillus sphaericus, con el propósito de controlar las larvas de mosquitos en los humedales de la Laguna de Los Patos, los cuales no causan efectos negativos al ecosistema del parque ni a los seres humanos. Del mismo modo, añadió que durante una jornada informativa sobre el virus, se distribuyeron más de 200 mosquiteros impregnados a todos los habitantes de las comunidades La Malagueña y La Lagunita., actividad que contó con la presencia del coordinador de este espacio natural, Carlos Bruzual.
El funcionario también refirió que estas mismas acciones se ejecutaron posteriormente en las comunidades: Los Molinos, Ciudad Sabater, La Llanada (sector occidental), Llanada Vieja, Lomas de Ayacucho y La Candelaria.
Herrera, señaló además que a mediados del presente mes, efectuarán un foro sobre el VON con diferentes instituciones públicas y distintos gremios profesionales que hacen vida en la entidad sucrense.
Monitoreo de aves y reptiles
Mientras tanto, el Director Regional de Inparques Sucre-Anzoátegui, Luís Daniel Marín, aseveró que esta instancia gubernamental, mantendrá la vigilancia y control de aves y reptiles, en caso de observarse cambios en su comportamiento o muertes de estos animales, los cuales serán inmediatamente reportados a las dependencias respectivas del ente regional de salud.
Comunidad preparada
Narmelys Gil, habitante de la Comunidad de la Malagueña, dijo que ha asistido a las jornadas informativas acerca del VON y que gracias a ellas, está bien informada de los efectos y riesgos que puede causar este virus en la salud humana. “También recibimos el mosquitero que nos entregó Fundasalud para protegernos de picaduras, me parecen muy importante las charlas dictadas en la comunidad ya que son bien educativas”.
La misma apreciación tuvo Rosario Betancourt, habitante de La Malagueña, quien expresó que se ha mantenido una campaña sostenida para informar a la población y no generar alarmas en la comunidad. Aseguró que de sentirse algún síntoma extraño y que pueda estar asociado al VON, asistirá de inmediato al centro asistencial más cercano a su entorno.
“Por ahora todo está tranquilo en la comunidad, hasta el momento ninguno de nosotros está infectado y de estarlo lo reportaremos de inmediato a las autoridades”, afirmó Betancourt.
Fuente: Oficina de Información y RRPP Inparques
-------------
El Virus del Nilo Occidental en las Américas
La fiebre del Nilo Occidental (NO) es una enfermedad causada por el virus del NO, un flavivirus que pertenece taxonómicamente al serocomplejo de la Encefalitis Japonesa. Es una enfermedad transmitida por vector, que se propaga a una amplia gama de vertebrados a través de mosquitos infectados. Debido a la proximidad espacial y temporal de las infecciones de aves y humanos, los epidemiólogos han llegado a la conclusión que la transmisión sigue un ciclo enzoótico. Las aves actúan como huésped del reservorio natural infectando a los mosquitos que a su vez infectan a los vertebrados
En los humanos, el virus del NO produce generalmente una infección asintomática o una enfermedad febril leve. Los síntomas de la infección incluyen fiebre, cefalea y mialgias, ocasionalmente con erupción cutánea y edema de glándulas linfáticas. La infección más grave puede caracterizarse por cefalea, fiebre alta, rigidez del cuello, estupor, desorientación, coma, temblor, convulsiones, debilidad muscular, parálisis y raramente muerte(2). La meningoencefalitis es una complicación ocasional de esta enfermedad. Las definiciones de caso probable y confirmado han sido desarrolladas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de los Estados Unidos
El virus del NO fue aislado por primera vez en una mujer adulta en el Distrito del Nilo Occidental de Uganda en 1937. Las primeras epidemias registradas de la fiebre del NO ocurrieron en Israel durante los años cincuenta. Durante esta época, el virus se reconoció como causante de la meningoencefalitis humana grave. Posteriormente, se observó su presencia en Egipto, Israel, India y algunas áreas de África. En 1974, la epidemia más grande bien conocida causada por el virus del NO ocurrió en Sudáfrica. Han ocurrido brotes recientes de la encefalitis vírica de NO en seres humanos en Argelia en 1994, Rumania en 1996-1997, República Checa en 1997, República Democrática del Congo en 1998, Rusia en 1999, Estados Unidos en 1999-2000 e Israel en 2000
En las Américas, la primera epidemia registrada de la encefalitis vírica del NO ocurrió en el área metropolitana de Nueva York al final del verano de 1999. Se notificaron un total de 62 casos de enfermedad neurológica y 7 defunciones. Además de los seres humanos, ocurrieron epizootias concurrentes en aves y caballos, afectando de manera especial al cuervo Americano. Durante esta epidemia/epizootia, el virus se detectó en 4 estados: Connecticut, Maryland, New Jersey y Nueva York. En 2000, hubieron 18 casos y una muerte registrados y se registró una actividad epizoótica en las aves y/o los mosquitos en 12 estados (Connecticut, Delaware, Maryland, Massachusetts, Nuevo Hampshire, New Jersey, Nueva York, Carolina del Norte, Pensilvania, Rhode Island, Vermont, Virginia) y el Distrito de Columbia
No se ha determinado cómo el virus del NO se introdujo en el continente americano. Sin embargo, se sospecha que las aves migratorias son los principales huéspedes introductorios del virus por varias razones: los brotes del virus en las regiones templadas ocurren en general durante el fin del verano o el principio del otoño, coincidiendo con las llegadas de grandes concentraciones de aves migratorias; los brotes a menudo ocurren entre los seres humanos que viven cerca de zonas pantanosas donde altas concentraciones de aves establecen contacto con grandes números de mosquitos; y se encontraron anticuerpos contra el virus en la sangre de muchas especies de aves migratorias de las regiones templadas. Además de las aves migratorias, los viajes internacionales de personas infectadas a Nueva York y la importación de aves o de mosquitos infectados son otras posibles fuentes de introducción del virus del NO.
Como resultado del brote de 1999, las autoridades de salud pública de los Estados Unidos cuestionaron la preparación de la infraestructura de salud pública para responder a las enfermedades transmitidas por vector y reconocieron la facilidad con la cual los patógenos infecciosos emergentes pueden entrar en nuevas zonas geográficas. Además, las instituciones de salud pública no sabían cómo se propagaría el virus y si se mantendría durante el invierno. Para abordar estos temas, el CDC y el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos establecieron normas para un sistema de vigilancia activa y programas de prevención y control.
Contar con un sistema de vigilancia mejorado es una prioridad para los estados que bordean el Océano Atlántico y el Golfo de México. Estos estados, de Massachusetts a Texas, fueron seleccionados para participar en la vigilancia del virus de NO por haber sido afectados por el brote de 1999 y/o tener un alto potencial de ser afectado debido a los modelos de migración de aves al sur. Un objetivo principal de la vigilancia del virus del NO es detectar la actividad epizoótica de manera temprana para que la intervención pueda ocurrir antes que las enfermedades humanas graves. A partir de los resultados epidemiológicos del brote de 1999, se identificaron aves infectadas por el virus del NO antes de que se detectaran los casos humanos en el mismo condado de residencia, lo que sugiere que los datos de vigilancia usando aves son indicadores sensibles de la transmisión epizoótica y pueden predecir la enfermedad humana. Los énfasis en las actividades de vigilancia incluyeron: el monitoreo de la actividad del arbovirus en las aves silvestres, aves centinelas y cuervos muertos; la vigilancia de poblaciones de mosquitos para detectar el virus del NO y otra actividad de arbovirus; la vigilancia pasiva de la presencia del virus del NO fuera de los ciclos de ave-mosquito, como en caballos y otros animales; y la vigilancia pasiva de casos de encefalitis vírica.
El éxito de las actividades de vigilancia en los Estados Unidos ha dependido de la disponibilidad de los laboratorios que pueden proporcionar apoyo de diagnóstico. Los ensayos inmunoenzimáticos de inmunoglobulina M y G (ELISA) están disponibles en los laboratorios de salud pública y veterinaria para proporcionar el primer tamizaje y diagnóstico del suero humano y animal y los especímenes de líquido cefalorraquídeo. Los laboratorios de salud pública y de referencia seleccionados tienen capacidades para aislar e identificar el virus, realizar pruebas de neutralización para identificar el anticuerpo específico de flavivirus y realizar la inmunohistoquímica para detectar el virus del NO en los tejidos de la autopsia. Todo el manejo de estudios de laboratorio del virus se conduce bajo contención de bioseguridad del tercer nivel.
El método más eficaz para prevenir la transmisión del virus del NO u otros arbovirus a los seres humanos es reducir la exposición humana a los mosquitos. Los servicios de salud pública deben tener capacidad para controlar a las poblaciones de mosquitos por el control larvario; el control de las poblaciones de mosquitos adultos mediante la aplicación aérea de insecticidas, y educando al público acerca de las enfermedades transmitidas por vector, cómo se transmiten y cómo prevenir o reducir el riesgo de exposición.
Dado que el virus del NO es una zoonosis que afecta a mosquitos y a vertebrados, la coordinación estrecha y el intercambio de datos entre los servicios de salud pública federal, estatal y local, de control de vectores, de agricultura y de departamentos de fauna silvestre es esencial para tratar de manera exitosa esta enfermedad transmitida por vector. Se requiere una vigilancia de arbovirus y una capacidad de respuesta funcionales, con un laboratorio de referencia adecuadamente equipado con personal adiestrado y una capacidad de análisis veterinaria/entomológica (3).
La disminución en el número de casos de la enfermedad humana grave entre 1999 (62 casos) y 2000 (18 casos) en los Estados Unidos puede atribuirse a las medidas de prevención y control tomadas por los departamentos de salud pública estatales y locales. Sin embargo, la experiencia anterior en Europa ha indicado que la incidencia de la enfermedad humana puede ser variable y los brotes esporádicos. A pesar de una disminución en los casos, la actividad del virus del NO ha seguido ampliándose a nuevas áreas y persistirá en el futuro. La investigación de los modelos de migración de los aves revela que los «miembros de una o más especies de aves que pasan por Nueva York y se reúnen en las zonas pantanosas en grupos grandes y densos, potencialmente alcanzan todo el sudeste de los Estados Unidos, México y Centroamérica, las Islas del Caribe y América del Sur durante su migración hacia el sur a los sitios de residencia de invierno y casi toda América del Norte durante su migración norte a los criaderos.» Como fue observado por Blaskovic y Ernek , «la función de las aves en la ecología de los arbovirus depende de si el vector migrante encuentra condiciones favorables en el nuevo ambiente y si los vectores locales son capaces de transmitir el virus apropiado. La presencia del anticuerpo de arbovirus en las aves migratorias indica sólo una interacción de virus-huésped pero no explica cuándo y dónde ocurrió la infección.» Por estas razones, la vigilancia (principalmente de aves muertas), las actividades de prevención y el control de mosquitos necesitan estar bien establecidas y mantenidas. Además, la investigación futura debe definir los criterios para predecir el próximo destino del virus.
Fuente:
Boletín Epidemiológico, Vol. 21 No. 4, diciembre 2000 / Organización Panamericana de la Salud
http://www.paho.org/spanish/sha/be_v21n4-nilo.htm